Recurrir a un periódico para poder conectar con alguien, es de una gran soledad. Es del tímido o del solitario.


Recurrir a un periódico para poder conectar con alguien, es de una gran soledad. Es del tímido o del solitario.
A veces —casi siempre, en realidad— la genuina expresión de deseo se encuentra no en los “grandes gestos” sino en los instantes fugaces, como advirtió David Lean, en el sufrido rodaje de La hija de Ryan.
Daniel Campusano escribe El último castor sin temor a equivocarse, desde una perspectiva siempre ambigua y opta por no quedarse en detalles o en descripciones, con lo que quizás busca lo que logra: entretener con una ocurrencia tras otra.
1994. El desconocido grupo Lucybell entra a grabar su álbum debut con un productor con experiencia. Durante una semana obedecen sus instrucciones, ensayan hasta el tedio y liman diferencias. La película de Carlos Moena, Cuando respiro en tu boca, de reciente edición en DVD, retrata parte de esa intimidad.
Acaso lo más inquietante de Beowulf no es su increíble capacidad para anticipar el mundo de Avatar, Avengers y los híbridos 3D, sino la forma en que Neil Gaiman percibió la conexión entre el poema medieval y los intentos por crear nuevos héroes digitales, fabricados paradójicamente con los mismos materiales que los antiguos.
Como las magdalenas de Proust, un hongo de origen japonés parece impregnarse del olor al tiempo perdido y es el centro líquido del libro Los hongos del fin del mundo: sobre las posibilidades de vida en las ruinas capitalistas, de la antropóloga y teórica cultural Anna Lowenhaupt Tsing.
El vino tinto circulaba como oxígeno. En esa casa siempre parecía ser viernes. La mesa se llenaba de a poco. Los mayores no sé de dónde sacaban energía para quedarnos hasta las tres o cuatro de la mañana.
Adelanto de La ciudad y sus muros inciertos (2024), el regreso a la novela del autor japonés tras La muerte del comendador. Publicado por cortesía del sello Tusquets.
Hace medio siglo se estrenó Nos habíamos amado tanto, cinta de Ettore Scola que revisaba la vida de tres amigos y una mujer por tres décadas desde mediados de los cuarenta, y que junto con trazar una panorámica de la Roma de aquellos días, hablaba de las esperanzas y los sueños rotos de una generación.
En marzo de 1973, Robert Altman llevó a la pantalla una historia de Raymond Chandler que se estrelló como avión: la acusaron de falsa, ridícula y pasada de moda, fue crucificada, muerta y sepultada solo para cuarenta años más tarde ser considerada uno de los grandes clásicos del cine americano de todos los tiempos.