Reutilizar melodías antiguas y ponerlas en películas nuevas no cuesta nada, si tienes el dinero para comprar los derechos. Otra cosa es si te lo tomas en serio: si aspiras a darle un sentido nuevo a eso que ya fue usado —y muy bien— la primera vez.


Reutilizar melodías antiguas y ponerlas en películas nuevas no cuesta nada, si tienes el dinero para comprar los derechos. Otra cosa es si te lo tomas en serio: si aspiras a darle un sentido nuevo a eso que ya fue usado —y muy bien— la primera vez.