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Bruno Cuneo: un viejo cowboy que se afeita de mala gana

Apuntes de En fin, el último libro de poemas del autor publicado por Lecturas Ediciones.

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Qué tarea escribir sobre un buen libro, en tiempos tan lejanos a la elegancia. Más aún cuando estamos ante un conjunto complejo, por lo sencillo, lo difícil, por no permitirse lo lírico, buscar la exactitud, o mejor dicho, por buscar su propia forma y aferrarse a ella como aire, soterrar el diario de vida como una manera de decir que, a pesar de todo, se tiene pudor. Me costó dormir. No me ocurría hace mucho tiempo ese resultado de mente inquieta después de una lectura. El que citaré a continuación no es el mejor poema, pero al parecer es el más memorable: el hablante se dirige a una mujer con la que aparentemente se habían prometido todo. Los últimos dos versos: “Fuimos amigos y fue mejor: / no tenemos nada que reprocharnos”. Se lo leí en voz alta a mi mujer. 

En fin (Lecturas Ediciones, 2024), último libro de poemas de Bruno Cuneo (1973) abre con una especie de calvario personal contenido en la dignidad de la forma. “un iceberg enorme/ un barco varado”, o “tu mente es un esquimal/ perseguido por las focas”. Al correr de las páginas la transición, la observación de cierto paisaje, la confesión de momentos de quiebre “mirando un cenicero/ los días como colillas/ todos los sueños quemados”, porque en varios textos aparece una destinataria y entendemos lo que olfateábamos: lo que leemos es un extenso poema de amor. 

Sin embargo, es injusto decir que es solo eso. Hay un autoanálisis, se ve la evolución de un sujeto, un carácter en cambio, lleno de sinceridad que a veces saca unas carcajadas: “Creía en la revolución/ porque pensé que me iban a amar” o “tu propio rostro tal vez/ apuesto y fracasado/ como un viejo cowboy/ que se afeita de mala gana”. Como un cortometraje, el sujeto va de acá para allá, de los sueños, a una playa, recordando la juventud, observando la sexualidad o debajo de la ducha. Todos instantes sublimados y determinantes para esta historia que se esmera en mostrarse y extraviarse a un mismo tiempo. No está demás decir que los dibujos de Eugenio Dittborn que acompañan este libro son bastante decidores respecto a los segmentos emocionales de este. Qué bien. 

En fin. Bruno Cuneo (dibujos de Eugenio Dittborn). 2024, Lecturas Ediciones. 64 páginas

Por Gabriel Zanetti

Escritor, editor y profesor de escritura.

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