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La infancia y la reinvención del artista

Un libro sobre la infancia en Cocteau, Cornell y Brakhage que constituye uno de los principales aportes teóricos al cine contemporáneo y de vanguardia escrito por Marjorie Keller (1950-1994), cineasta, activista política, editora, académica, figura fundamental para entender las formas y el pensamiento del cine experimental durante el siglo XX.

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Por William C. Wees*

A pesar de su título, el libro de Marjorie Keller no trata sobre “un ojo sin adoctrinar”, sino que definitivamente es sobre la infancia en las películas de Jean Cocteau, Joseph Cornell y Stan Brakhage. Se trata de un estudio temático sólidamente sustentado en lecturas atentas de películas específicas, en material biográfico relevante y en un uso fructífero, aunque muy selectivo, de ideas sobre la infancia extraídas de fuentes tan diversas como Freud, Piaget, Bettelheim, Emerson, Empson y Baudelaire. El objetivo de Keller —demostrar “la singularidad de cada cineasta y su contribución a la formulación de la infancia en el cine”— se logra con maestría. Su escritura es clara, su argumentación coherente y, a pesar del limitado número de cineastas analizados, su estudio constituye una importante contribución al lentamente creciente cuerpo de trabajos críticos sobre el cine de vanguardia. 

El “ojo sin adoctrinar”, como Stan Brakhage utiliza el término en Metáforas sobre la visión, pretende evocar la experiencia más inmediata y no mediada de la percepción visual. Brakhage cree que su forma más pura reside en lo que un infante ve mientras aún no está afectado por la lógica, el lenguaje u otras convenciones mediante las cuales la sociedad codifica y comunica su conocimiento del mundo. Al proponer que ese cine podría capturar o recrear la visión “sin adoctrinar”, Brakhage se adentraba en un discurso sobre el arte y la percepción que se remonta a los pintores impresionistas franceses y a John Ruskin, hasta la psicología asociacionista de los siglos XVII y XVIII, donde se sostenía que los infantes únicamente ven un mundo misterioso de colores, texturas y siluetas vagas e insustanciales que se mezclan, sin relaciones espaciales fijas. Aunque E. H. Gombrich ha argumentado que una visión no aprendida o “inocente” es una imposibilidad lógica y perceptiva, para Brakhage el “ojo sin adoctrinar” representa una experiencia primordial de ver el mundo como si fuera la primera vez.

Sin embargo, esta no es la línea argumental de Keller. Ella no está interesada en la percepción infantil, sino la percepción adulta de la infancia, y su libro muestra lo que podemos aprender sobre Cocteau, Cornell y Brakhage a partir de su perspectiva sobre los niños. Su enfoque es psicológico, con una inclinación mucho mayor hacia el psicoanálisis que hacia el lado perceptual de la psicología.

Keller destaca la “fijación reprimida de Cocteau con su padre muerto”. De Freud respecto de Leonardo y de Karl Abraham respecto de Giovanni Segantini, obtiene apoyo para su investigación sobre el “narcisismo y la homosexualidad” de Cocteau, y su objetivo es interpretar secuencias de sus películas como “recreaciones obsesivas de realidades psicológicas presentes desde la primera infancia”. Centrándose en La sangre de un poeta, Orfeo y La bella y la bestia, Keller consigue explicar muy bien su doble teoría sobre Cocteau y la infancia: que para Cocteau los niños son justificada y admirablemente antisociales, y que son también el “paradigma de sus nociones del artista/poeta”.

En el caso de Cornell, Keller se centra en su sexualidad “masivamente reprimida”. Aplica a Cornell una “ecuación simbólica” elaborada por el psicoanalista Otto Fenichel en un artículo sobre la equivalencia simbólica de “niña” y “pene”. En la misma línea, establece analogías entre las obsesiones de Cornell y de Lewis Carroll con las niñas prepúberes, y encuentra más munición psicoanalítica en la “fijación de Cornell con las mujeres andróginas”. Con la ayuda de Fenichel y Freud, Keller logra sacar a la luz el “contenido sexual subyacente” de siete películas de Cornell, desde Centuries of June hasta la inacabada Vaudeville DeLuxe. Así como Freud sexualizó la escuela infantil, Keller manifiesta el contenido sexual de un mundo infantil que Cornell parece haber considerado el epítome de la inocencia.

Brakhage, como bien subraya Keller, es mucho más freudiano que cornelliano en su visión de la infancia, y su respuesta a los niños es más analítica que la de Cocteau o Cornell. En consecuencia, hay pocas implicaciones psicosexuales reprimidas que exponer en la representación de la infancia de Brakhage. Keller se propone una tarea diferente: rastrear los cambios en la visión de la infancia de Brakhage a lo largo de sus más de 30 años de carrera cinematográfica. Keller opta por abordar sólo algunas de las numerosas películas de Brakhage, comenzando con Anticipation of the Night, donde se celebra la visión “sin adoctrinar” de la infancia al mismo tiempo que se muestra condenada al fracaso por la intrusión de las formas de ver de la sociedad, y terminando con Murder Salm, donde el mundo del niño parece estar completamente a merced de las fuerzas sociales y naturales de la destrucción. A medida que Keller rastrea el camino de las percepciones cada vez más pesimistas de Brakhage sobre la infancia (también presta mucha atención a Songs IV y IX y The Weir-Falcon Saga), puede resaltar algunas de las formas en que las preocupaciones autobiográficas de Brakhage y sus ambiciones como artista se fusionan con su presentación de la infancia.

De hecho, esa combinación de inquietudes guía el tratamiento que Keller hace de los tres artistas y hace que su libro sea mucho más valioso que un simple estudio temático. Es, en definitiva, un tratado sobre el proceso creativo mediante el cual Cocteau, Cornell y Brakhage utilizan imágenes e ideas de la infancia para, en palabras de Keller, “reinventarse como artistas”.

Artículo aparecido originalmente en Film Quarterly 42-3 (1989). Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia

Un ojo sin adoctrinar. Marjorie Keller (Trad. P. Camacho). 2022, Editorial Athenaica. 352 pp.

*William C. Wees es profesor emérito en la Universidad McGill de Montreal, Canadá.  Desde 1997 hasta 2008 fue editor de The Canadian Journal of Film Studies.  Es autor de los libros Vorticism and the English Avant-Garde (1972), Light Moving in Time: Studies in the Visual Aesthetics of Avant-Garde Film (1992) y Recycled Images: The Art and Politics of Found Footage Films (1993).

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