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Las cosas que nadie le dijo a Graham Coxon, guitarrista de Blur, antes de volverse famoso: un decálogo para bandas 

Apuntes de Estrofa, coro, ¡monstruo!, las memorias del músico publicadas en Chile por el sello Club de Fans.

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En 2022 Graham Coxon, cofundador y guitarrista de Blur, lanzó sus memorias catalogadas como “una reflexión íntima y honesta sobre música, fama, adicciones y el arte”.

Recientemente, bajo el sello chileno Club de Fans, los seguidores de su banda madre y del sonido británico pudieron acceder por primera vez al texto en español. 

En una hermosa edición que mantiene su arte original y una traducción “con devota atención” del escritor Rodrigo Olavarría, Estrofa, coro, ¡monstruo! se transforma en una lectura inmersiva y cautivante bajo la visión tímida pero desprejuiciada de la mente tras Coffee and TV.

El texto es un recorrido cronológico desde su infancia como hijo de un músico militar pasando por la formación y disolución del cuarteto, hasta entrar de lleno a historias personales y delicadas, sin hacer oídos sordos a adicciones, quiebres y reflexiones sobre lo que trae consigo ser una estrella mundial del pop en la época pre Internet.

Como una suerte de decálogo, el músico aborda y establece varios consejos para aquellos que se quieran adentrar en la industria discográfica, más allá de las historias repetidas hasta el cansancio sobre lo cool que es tener el mundo entero a tu disposición tocando guitarra.

“Entre todas las repetidas leyendas de televisores lanzados por ventanas de hoteles y de Roll Royce hundidos en piscinas, nadie te advierte sobre los vicios que tendrás a tu disposición o los personajes de dudosa categoría que te sobrevolarán como buitres, los lotófagos, cíclopes y hechiceras que intentarán sacarte del camino. Cuidado con las rocas que vengan”.

Blur en la mítica escalera del edificio de EMI en Manchester Square.

El primer contrato

En 1989 Coxon, Albarn y compañía firmaron su primer contrato discográfico con Food Records, una subsidiaria de Parlaphone EMI. Como parte del acuerdo, debieron rebautizar la banda de Seymour a Blur, por considerarlo “poco comercial” y tras descartar una serie de opciones que “sonaban vagamente fascistas o a organizaciones terroristas”.

“¿Han visto esas fotos clásicas de bandas como los Beatles firmando contratos en enormes escritorios de corporaciones, con habanos y champaña a la mano? La firma de nuestro contrato con Food fue así (…) Quizás para el estándar actual no estábamos recibiendo mucho dinero, pero me alcanzaba para comprarme una Gibson Les Paul nueva”.

Tras esto, entrega un consejo fundamental: “Mientras más pequeño sea el avance, más rápido comienzas a recibir dinero y regalías”.

“Y eso fue todo. Nos dimos la mano y la mejor parte fue ir al edificio de EMI en Manchester Square (Londres) y hacer que nos tomaran fotos en la misma escalera donde los Beatles se tomaron esa famosa foto donde aparecen mirando desde arriba de un balcón”.

Sexo y groupies

Tras el éxito de las canciones, la llegada a los ránkings de popularidad y la exposición mediática del britpop, inevitablemente llegan las groupies pese a que Graham se apure en aclarar que Blur “nunca fue ese tipo de banda”. “Éramos demasiado educados y decentes para esas cosas”.

“Había un montón de chicas alrededor de Blur, pero no era como imagino que fueron las cosas en los sesenta y setenta, cuando al parecer bastaba con tropezar con un par de zapatos para aterrizar desnudo sobre una persona”.

“Había mucho espacio para pasarlo bien y hacer travesuras, pero yo sentía que eso era superficial y no tenía mucha integridad (…) Alex (James, bajista) asumió el rol de playboy con facilidad. En mi caso debía esforzarme para lograr intimidad física con una chica: acercarme, hablarles y eso. Era algo que no se me daba naturalmente”.

“Confieso que en ocasiones hablaba con chicas que se frustraban tanto con mi actitud que estallaban y decían ‘Oh, ¿podrías dejar de darles vueltas? ¿vamos a tirar o no?’. El sexo nunca estuvo en la parte más alta de las cosas que quería conseguir en una noche. Quizás si no hubiese estado tomando tanto habría sido más propenso a hablar”.

“No las llamaría encuentro con groupies, porque siempre tuve algún tipo de relación con quienes pasó. Lo más exacto sería decir que nunca fui bueno con los encuentros de una noche. La culpa y el vacío que sentía me dejaban bastante desalentado. De todos modos, muchas veces estuve tan ebrio que no pasaba nada”.

Graham Coxon

Lo que nadie te dice, según Coxon 

  • “Si de verdad buscas vender tu alma al diablo, necesitas prepararte para distinguir a las personas buenas de malas”.
  • “Míralas como un halcón y busca ciertos comportamientos o señales preocupantes. Descifra si están del lado del bien o el mal en relación a tus intereses”.
  • “Cuando tengas éxito con una banda, no hay nadie que en el sello disquero o en la empresa del manager que te siente y ofrezca una palabra de sabiduría”.
  • “(Necesitas a alguien) que diga más o menos así: «Bien, probablemente esto será divertido, pero vas a tener que salir y hacer conciertos, viajar por todo el mundo y quedarás exhausto. Te van a dar trago gratis, pero no tomes demasiado. Te ofrecerán drogas, pero no tomes tantas. Las chicas van a querer estar cerca de ti, pero para algunas vas a ser nada más que una diversión temporal»”.
  • “El mundo ama lo nuevo. Y si eventualmente te haces parte de una gran cosa, va a llegar mucha gente con la idea de tener un rol en tu historia”.
  • “Necesitas aprender a elegir quién puede cruzar la barrera de seguridad y necesitas aprenderlo pronto (…) Todavía te vas a sentir demasiado tímido y desconfiado como para entregarte totalmente y no querrás creer que las personas que intentan conocerte puedan ser bestias que lo único que quieren es robarte algo. Pero así es”.
  • “Descubrimos lo poco funcional que era la idea (de beber antes de los conciertos) y llegamos a un acuerdo colectivo: no más de dos botellas de cerveza antes de subir al escenario. Esa era la regla y no la rompimos. Después del concierto era otra cosa”.
  • “Todos nuestros conciertos eran una maravilla o pésimos casi exclusivamente debido al alcohol. Para mí, medicarme con cerveza o vino era la única forma de divertirme en el escenario o de lidiar con mi torpeza social fuera de él”.
  • “Las bandas pueden rápidamente convertirse en un espacio de machismo. Si pones hombres en cualquier tipo de grupo pronto van a ocupar roles estereotípicos (en una banda es alfas, betas y bateristas). En toda banda hay uno más inclinado a mandar, en Oasis era Liam, en nuestro caso Damon”.
  • “Cuando estás constantemente revisando el estado de tu salud mental se convierte en algo obligatorio y eso mismo puede generar una ansiedad que no se hallaba antes ahí. Para mí, esto crea una especie de hipocondría que te hace preguntarte si sentimientos problemáticos totalmente naturales son un síndrome real o no”.
  • “Te has pasado todo el día en un bus, viajando una distancia parecida a cruzar medio continente, hiciste la prueba de sonido, te quedaste sentado, aburrido, esperando. Todo lo que queda es el concierto que viniste a hacer, algo que debiera tomar hora y media.  Si esa hora y media es un fracaso, entonces resulta fácil sentir que te autoengañaste y solo puedes culparte a ti mismo”.
  • “Empezaba a ver cómo funcionaban las dinámicas de otras bandas. Muchas de ellas la conformaban amigos, pero a veces podía ver lo frágiles que eran sus relaciones y cuán estúpidas podían ser sus ridículas peleas.  Parecía haber una ley universal según la cual en todo grupo debía haber un miembro aguafiestas gruñón, demasiado enfocado en una regla musical, que básicamente impedía que la banda progresara. Agradecí que Blur no fuera así, aunque tuviéramos nuestros problemas”.
  • “No hace ninguna diferencia que logres todo lo que la industria quiere de ti: cobertura de prensa, giras con todas las fechas vendidas, buena venta de disco. No importa lo grande que llegues a ser y cuánta ganancia extraigan de tu trabajo, no cometas el error de esperar refuerzo positivo de la gente que te rodea”.
  • “Si no tienes mentalidad de acero, te verás atrapado en una atmósfera donde todo el mundo está a la defensiva y se siente amenazado; te hallarás arrinconado sin otra compañía que tus pensamientos negativos y tu autoestima hundiéndose en picada”.
  • “Todo esto es difícil cuando estás en una banda que funciona con la lógica de una pandilla, pero es todavía más duro si decides hacer las cosas por ti mismo, es decir, si intentas lanzar tu carrera solista”.
Estrofa, coro, ¡monstruo!

Estrofa, coro, ¡monstruo! (lee un extracto). Graham Coxon. 2023, Club de Fans. 272 páginas. Dónde comprar

Por Raúl Álvarez Malebrán

Periodista y editor de LaRata.cl, sitio especializado en música y cultura pop. Oriundo de Coquimbo, ha publicado en Culto, La Tercera y La Cuarta.

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