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El regreso de Wim Wenders invita a volver en busca de un título poco visto de su filmografía, su documental sobre Yohji Yamamoto, un diseñador de modas cuyo trabajo se asemeja, más de lo que uno cree, al del cineasta.

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La imagen es deliberadamente simple. 

La imagen es un plano fijo, grabado en video, proyectado en una pantalla y luego vuelto a fotografiar con cámara de cine.

Un conjunto de pies y pantorrillas que van de allá para acá y de acá para allá, a ritmo y paso firme. Es claro que se trata de una pasarela, el runway de los desfiles de modelos; pero, por instantes, ese ir y venir entrecruzado semeja el tránsito de la calle. Así, sacudidos por el vaivén de los pasos, esas faldas y pantalones dejan de ser sofisticada ropa de diseñador para convertirse en prendas del diario vestir; al menos, ese es el objetivo que persigue el autor de esos objetos, Yohji Yamamoto, el modisto que Wim Wenders retrata en Notebook on Cities and Clothes

Notebook nunca fue (y dudo que algún día será) uno de los títulos centrales de la filmografía del director de Paris-Texas: encargado por el Centro Pompidou en el ’88, justo cuando el director roza la gloria con El cielo sobre Berlín y mientras se prepara para el titánico desafío de Until the End of the World, la pieza es asumida por su autor con una mezcla de resignación y curiosidad, y él mismo así lo confiesa al principio de su narración en off, grabada en un tono y ritmo muy similares a los que su amigo Werner Herzog haría popular décadas más tarde. 

No es que la inquietud le quite el sueño por la noche, pero en el filme —rodado mitad en 35mm y mitad en video, algo insólito en esos días— Wenders se pregunta si acaso el trabajo en el mundo de la moda semeja, en términos de autoría, al del cineasta. Por cierto que se trata de una pregunta retórica, la relación es más que cercana: ambas disciplinas están atravesadas por visualidad, texturas y movimiento. A su vez, estos últimos factores dependen del montaje, el corte y la compaginación de trozos (de tela o de película) que en ocasiones calzan o se oponen, unos con otros, unos contra otros. La propia actitud de Yamamoto ante su quehacer refuerza esa metáfora ya que se siente menos un artista que un “hacedor de ropa”, un artesano que aspira a fundir sus trajes con la personalidad de quien los viste, que ambos entes devengan uno.

Era imposible saberlo entonces, pero esa aspiración trascendental que movía —y que aún mueve— a Yamamoto se asemeja mucho a la intensidad con que Hirayama intenta vivir su día a día en Perfect Days, el filme que trajo a Wenders “de vuelta” tras años de ostracismo de público y crítica. Ambas películas están imbuidas, además, por una aura de trabajo manual, de labor hecha a pulso, una sensación largo tiempo ausente en los trabajos del alemán, que Días perfectos evoca a través de los circulares hábitos de su protagonista y que en Notebook se hace presente a través del incesante corte y confección, el valor de lo imperfecto (no existen los “vestidos perfectos”, dice Yohji) y la forma en que la cámara de video de Wim se convierte en el lápiz y la tijera de Yamamoto, un instrumento que busca y bosqueja en vez de uno que fija y determina.

Notebook on Cities and Clothes

Perdiéndose en las calles de Tokio —las mismas en las que Hirayama se encuentra a sí mismo— Wenders se pregunta si acaso las imágenes electrónicas, ese video que registra, son mejor testimonio de este torrente vital que su sagrado celuloide. Alucinado, se deja atrapar por un futuro que todavía no llega: 

“Darme cuenta que el lenguaje de las imágenes no es privilegio del cine me dejó en shock. ¿Tendremos que reevaluar todo? Todas las nociones de identidad, lenguajes, representación, autoría… Quizás los auteurs del mañana sean los realizadores de publicidad, de videoclips, de videojuegos, los informáticos. Diablos. ¿Y las películas? Esa invención del siglo XIX, ese arte de la era mecánica, ese bello lenguaje de luz y movimiento, de mitos y aventura, capaz de hablar de amor y de odio, de guerra y paz, de vida y muerte. ¿Qué será de ellas?”.

Filmando el ir y venir de esos vestidos, que Yamamoto diseña en el estricto blanco y negro de las películas clásicas, Wenders conjura su vértigo ante el mañana y sucumbe ante el presente: sin aviso, una falda negra se levanta y revela un interior multicolor. Wim congela la imagen, también los pasos.

Ficha: Notebook on Cities and Clothes (Francia / Alemania, 1989). Dirección de Wim Wenders. 81 min. Disponible en Prime Video

Por Christian Ramírez

Periodista y crítico de cine. Escribe para Artes y Letras de El Mercurio. Es socio fundador de Sala K y, junto a Juan Pablo Vilches, conduce el podcast Civilcinema.

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