Cuatro años separan la revelación de las violaciones bajo sumisión química y el inicio del juicio por estos hechos. La víctima: Gisèle Pélicot; el victimario: su marido (y 50 personas más). En “Un himno a la vida” ella relata su proceso de reconstrucción y su decisión de que el juicio no fuera a puerta cerrada.
