* Por Patrick Freyne
En 2013, Andrea Elliott publicó en The New York Times una historia en cinco partes sobre una niña de 11 años llamada Dasani Coates, quien vivía con sus siete hermanos, su madre y su padrastro en una habitación helada, mohosa e infestada de roedores en un albergue de Brooklyn. La historia provocó una gran conmoción pública y numerosos compromisos políticos para erradicar la pobreza infantil. Dasani fue celebrada y compartió escenario con el nuevo alcalde de Nueva York, Bill de Blasio, en su toma de posesión.
Si uno engancha con esa especie de pensamiento mágico que dice que las personas talentosas pueden superar las circunstancias, ese sería el fin de esa historia. Pero, como escribe Elliott: “Fuera cual fuese el poder que se derivara de la aparición en el Times, ello no igualaba el poder de la pobreza en la vida de Dasani”.
Elliott pasó los siguientes ocho años siguiendo a Dasani y su familia, y ha escrito un gran libro sobre ellos. Niña invisible. Pobreza, supervivencia y esperanzas en el país más rico del mundo es una descripción visceral, conmovedora e impactante de cómo la pobreza y su infraestructura social de la pobreza degradan, oprimen y castigan a los vulnerables.
El estilo es novelístico, con Elliott adoptando frecuentemente la perspectiva de una tercera persona cercana a Dasani; su madre, Chanel; su padrastro, Supreme; o sus hermanos, profesores o consejeros. A menudo se asemeja a una épica saga familiar, pero si bien el libro evoca en ocasiones a Dickens o Steinbeck, todo lo que Elliott describe se basa en las fuentes que cita.
Ha llevado a cabo un trabajo meticuloso. Cada miembro de la familia de Dasani emerge como una persona compleja y fascinante, a merced de un sistema de bienestar social inhumano, inconsistente y caótico. Dasani es cariñosa, decidida, reflexiva y locuaz. Chanel y Supreme tienen problemas de adicción y cometen pequeños delitos (generalmente para mantener a la familia), pero aman a sus hijos y los protegen con fiereza ante las horribles circunstancias. Una de sus hijas está quedando ciega. Otros hijos presentan problemas de desarrollo directamente relacionados con la pobreza en la que nacieron.

Dasani celebra su cumpleaños.
Elliott también explora las vidas de los trabajadores sociales y profesores de Dasani, algunos de los cuales también han experimentado la pobreza y el racismo (una de las profesoras más amables de Dasani termina mudándose a un albergue en el curso del libro).
Elliott presenta la pobreza como un fenómeno estructural y que atraviesa generaciones. Ella profundiza en los turbulentos antecedentes familiares de Chanel y Supreme y los contextualiza dentro de una historia más amplia de racismo institucional en Estados Unidos, desde las leyes de Jim Crow hasta la epidemia del crack y la creciente criminalización de los pobres y los negros. La historia que cuenta ocurre contra el trasfondo de la riqueza y la abundancia de Nueva York. Los momentos de hambre de Dasani tienen lugar junto a departamentos con grandes ventanales y calefacción por suelo radiante.
Finalmente, Dasani consigue una beca para el Colegio Milton Hershey, un internado filantrópico diseñado para ayudar a niños desfavorecidos. De nuevo, si lo que se busca es una narración meritocrática sobre cómo las buenas personas prosperan a pesar de las adversidades, aquí es donde podría terminar la historia. Pero a pesar de todas las oportunidades que la escuela le ofrece a Dasani, ella lucha contra la soledad y sufre una crisis de identidad relacionada con la “alternancia del código” que exigen las aspiraciones de la clase media.
Los mecanismos de supervivencia que aprendió en el albergue y en el sistema de educación pública —su deseo de cuidar a sus hermanos (a quienes llama “mis niños” y su disposición a luchar físicamente con quienes amenazan a su familia— le impiden prosperar en un lugar donde se espera que ella se enfoque en su propio desarrollo y recurra a formas más pacíficas de resolución de conflictos. Elliott respalda sus observaciones con datos de investigación sobre las consecuencias fisiológicas y psicológicas del trauma y el estrés. La enorme desigualdad no sólo empobrece a las personas, sino que las daña.

Colegio Milton Hershey, un internado filantrópico creado por el magnate de los chocolates.
Mientras tanto, la familia de Dasani enfrenta otras dificultades. Chanel no se somete a una prueba de drogas ordenada por el tribunal y se le prohíbe ver a sus hijos. Acaba en la calle. Supreme ahora, viviendo en un departamento ruinoso que es copropiedad de un millonario de la deuda del sector privado, se encuentra en una situación kafkiana. Nadie ha puesto a su nombre los cupones de alimentos de la familia de Chanel y sus hijos pasan hambre. Es en este punto cuando las agencias encargadas de ayudar a la familia parecen más crueles y punitivas, con trabajadores sociales que anotan con tono crítico la falta de comida en sus cuadernos mientras ofrecen poca ayuda práctica (en un momento dado, le dan a Supreme una lista de comedores sociales que están demasiado lejos para ir).
Las autoridades finalmente determinan que el caos en el que viven Supreme y su familia es producto de un fracaso personal más que de la pobreza sistémica, y los hermanos de Dasani son separados y puestos bajo custodia.
Una vez más, Elliott señala un problema estructural con inquietantes resonancias históricas. La separación familiar afecta de manera desproporcionada a las familias negras por parte de las autoridades estadounidenses, y muchos de estos niños no mejoran su situación en el costoso sistema de cuidados. Elliott se pregunta por qué parte de ese dinero no se podría invertir en ayudar a mantener a las familias unidas y fuera de la pobreza.

Dasani, su madre y su hermana. El resto de la familia está desperdigado.
Durante el período en que Elliott escribió este libro, el racismo volvió a estar en el centro del debate estadounidense. Donald Trump, quien cortejó abiertamente a los supremacistas blancos, fue elegido presidente y la muerte de George Floyd dio origen al movimiento Black Lives Matter. La efervescencia continúa.
Niña invisible tampoco termina, en realidad. Simplemente se aleja. Dasani y su familia siguen en Nueva York, siguen separados y siguen sufriendo la pobreza. Las fuerzas sociales que los hieren todavía siguen presentes.
Este es un libro revelador, desgarrador y profundamente indignante sobre la realidad de la desigualdad en Estados Unidos. Gracias a Andrea Elliott y a la sinceridad de Dasani y su familia, nadie puede decir que no se les dio aviso.
Artículo aparecido originalmente en “The Irish Times” 05.05.2022. Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia

“Niña invisible”. Andrea Elliott. (Trad. J. Collyer). Editorial Catalonia, Santiago, 2026, 494 pp.
* Patrick Freyne es escritor y periodista, antes fue músico. Ha escrito por mucho tiempo en The Irish Times. Es autor del libro de ensayos OK, Let’s Do Your Stupid Idea (2020) y de la novela Experts in a Dying Field (2026).

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