Brian Eno y su libro sobre el arte, un llamado a la acción

Brian Eno, músico experimental e inconformista, ocasional productor de bandas como U2, escribe junto a la artista y escritora Bette A. un libro que explora qué es el arte y su potencial para ayudar a cambiar de rumbo del mundo.

Ha pasado un tiempo. El último libro de Brian Eno, A Year with Swollen Appendices (“Un año con apéndices hinchados”), se publicó hace casi 30 años. El texto nunca fue su primer amor: a Eno, uno sospecha, le disgustaba profundamente la escuela de crítica (y derechos de autor) de los años 70 y 80 que juzgaba la letra de una canción como igual, o incluso superior, a la música. Nacido en Suffolk, educado en Ipswich y Winchester, producto de la época dorada del laboratorio artístico británico de los años 60 que produjo a The Beatles, The Who, Bowie y Roxy Music, a menudo se le tilda erróneamente de científico cuando, en realidad, sus preocupaciones son tanto subjetivas y emocionales como cerebrales.

Eno saltó a la fama por primera vez como el científico loco con abrigo de piel que luchaba con sonidos de ciencia ficción de diversos generadores de tonos con los primeros Roxy Music. Rápidamente asumió el estatus de santo patrono pre-punk con el álbum en solitario “Here Come the Warm Jets”, además de colaboraciones con los amos alemanes de la música electrónica Conny Plank y Michael Rother, antes de inventar la música ambient (“Music For Airports”) y ser el precursor de la trilogía de Berlín de Bowie. Su álbum, “My Life In the Bush of Ghosts”, junto a David Byrne, fue una obra maestra temprana del sampleo y el montaje.

Eno y Ferry en Roxy Music

A partir de entonces, se convirtió en uno de los productores más interesantes del mundo, y su juego de cartas de Estrategia Oblicua actuaron como una especie de I Ching de audio y un interruptor automático creativo. Mi anécdota favorita sobre sus métodos de producción se refiere a sus intentos de dar sentido a las sesiones de “Achtung Baby” de U2 en los estudios Hansa, de Berlín: su metodología de mezcla consistía simplemente en priorizar los faders o atenuadores que amplificaban los sonidos que le gustaban y silenciar el resto. El arte como subjetividad extrema.

A lo largo de todo este tiempo, él ha favorecido la voz humana (es un asiduo de un coro local y sigue obsesionado con el gospel y el doo wop). Su propia articulación como escritor y orador público es igualmente directa. Qué hace el arte, una colaboración con la artista y novelista holandesa Bette A., a quien conoció a través del proyecto de arte/ciencia TRQSE, es notable por su capacidad para entregar ideas sofisticadas y a veces evasivas en un lenguaje claro y accesible, facilitado por los gráficos juguetones (¡y rosados!) de A.

Eno junto a The Edge y Bono, miembros de U2

Es un libro breve, fruto de un proceso de destilación que convierte sus elementos originales en una especie de caldo de cocina conceptual. Eno lleva años debatiendo sobre los temas y preocupaciones de este libro en salas de conferencias y en podcasts, por lo que este ejemplar, hermosamente producido, representa una formalización, aunque temporal.

Como los mejores entrevistadores, él no teme volver a los primeros principios básicos y hacer preguntas sencillas:

“¿Por qué todas las culturas dedican una parte muy importante de su tiempo libre a los ‘mundos inventados’ de los libros, las obras de teatro, las pinturas, los bailes, las películas, el embellecimiento personal, las historias y las canciones, en definitiva, todas las cosas a las que podríamos llamar arte?”.

“Podemos explicar fácilmente la existencia de la ciencia por los beneficios que nos aporta. Pero ¿cuál es la función del arte? Si no podemos responder a esta pregunta, entonces no debería sorprendernos que los gobiernos marginen las artes y las humanidades en la educación, o que los estudiantes más ‘brillantes’ sean los que se desvían de las artes en favor de la ciencia y la tecnología, o que las ayudas a teatros, bibliotecas y salas de conciertos sean las primeras en retirarse cuando se produce una crisis financiera. (…). Este libro es un intento de responder a estos interrogantes. Es el inicio de una teoría del arte”.

Página del libro

La frase de Wilde era: todo arte es bastante inútil. Eno va más allá. El arte es, dice, una excrecencia de la utilidad. Las hojas de los destornilladores son uniformes, pero el mango puede ser tan ornamentado como se desee. Este impulso nos impulsa a adoptar peinados extravagantes, a hacer grafitti en los puentes y a tejer tapetes de crochet: “cuanto menos funcional es una cosa, cuanto menos tiene que servir para algo específico, más espacio tiene para el arte y, por tanto, más libertad hay en ella”.

Las 125 páginas de este libro se dividen en encabezados caracterizados por aforismos clásicos de estilo de Eno (“El arte es una forma de hacer que ocurran los”; “El juego es el modo en que los niños aprenden, el arte es la manera en que los adultos juegan”). Mientras tanto, los dibujos de Bette A. permiten a la autora usar letanías y listas de una manera que capta la atención del lector y evita la necesidad de hojearlo. Las ideas más impactantes aquí presentan el arte como un canal hacia la comunidad, como una forma de ser vulnerable, de entregarse.

Si la publicidad y las redes sociales se inclinan hacia el culto al individuo encerrado en un cubo, al consumidor y no al ciudadano, entonces el arte es el antídoto, promoviendo la creatividad como alternativa al consumo, la conexión como cura para el aislamiento. Los párrafos finales son nada menos que un llamado a la acción.

“Una sola flor es el resultado de todo un paisaje. Adel mismo modo que no existe una flor hecha a sí misma, tampoco existe un ser humano hecho a sí mismo”.  “La crisis climática, las guerras, la desigualdad creciente…; el mundo necesita urgentemente nuevas formas de entender dónde estamos y hacia dónde podríamos ir. El arte es una de las maneras en que podemos hacerlo, y nos ayuda a sentir nuevos futuros y a entender el poder de la comunidad para generar los cambios que necesitamos”. “Necesitamos nuevos medios, no viejos fines”.

Este es un hermoso libro.

Artículo aparecido originalmente en «The Irish Times» 05.02.2025. Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia

“Qué hace el arte”. Brian Eno y Bette A. (Trad. E. Raventós). Libros Cúpula, Barcelona, 2025, 126 pp.

* Peter Murphy es novelista, músico y periodista de arte irlandés. Ha escrito dos novelas: “John the Revelator” (2009) y “Shall We Gather at the River” (2013). Graba y actúa bajo el nombre de Cursed Murphy, el personaje escénico y proyecto musical. Encabeza la banda de «punk rock ‘n’ roll ninja mutante», “Cursed Murphy Versus the Resistance”.




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