La Biblia del impresor

Por primera vez se traduce a español un libro clásico sobre la historia de la tipografía «Tipos para imprenta» de Daniel Berkeley Updike, que cuenta con las ilustraciones seleccionadas de libros raros y hermosos.

* Por Sonia S. Wohl

Daniel Berkeley Updike (1860-1941), “el impresor más culto y erudito del mundo tipográfico”, al decir de Max Farrand, comenzó su carrera como impresor por pura casualidad, más que por un interés real en los libros, y menos aún en su fabricación. En 1878, a una edad en la que todos sus compañeros iban a la universidad, la muerte de su padre lo obligó a asumir la responsabilidad financiera de su madre y de sí mismo. Durante dos años encontró un empleo temporal como asistente del bibliotecario en el Athenaeum de Providence. En la primavera de 1880, un pariente de Boston le envió un telegrama notificándole “un puesto en la editorial Houghton Mifflin”. El puesto que le ofrecieron fue el de chico de los recados. Así comenzó su carrera en la impresión.

Durante los doce años que trabajó para Houghton Mifflin, él hizo recados, trabajó como empleado administrativo, preparó catálogos, organizó material publicitario, diseñó algunas portadas e incluso algunos libros, y finalmente, durante los dos últimos años, realizó trabajos de impresión en la Riverside Press. En 1893, gracias a un encargo sustancial de un amigo, rompió su relación con Houghton Mifflin y fundó su propia imprenta, Merrymount Press. Años más tarde, al describir todo el asunto, Updike escribió: “Al recordarlo, la ventura debió parecerles a mis mayores y superiores una empresa desesperadamente absurda, y tenían razón al considerar mi valor como si fuera ignorancia. Necesitaba capital y tenía poco; necesitaba comprensión de mi propio oficio, de la cual tenía menos; y necesitaba experiencia comercial, de la cual no tenía nada en absoluto”, dice en su escrito “Notas sobre la imprenta y su obra”. De hecho, por tres años él no tuvo equipo de impresión y actuó únicamente como diseñador y asesor, ya que la verdadera impresión se realizaba en otro lugar. No fue hasta 1896 que la Imprenta adquirió sus propios tipos y hasta 1903 en que instaló sus propias prensas de impresión.

El nombre Merrymount lo eligió Updike porque simbolizaba la feliz combinación de trabajo y placer. Un tal Thomas Morton, establecido en un distrito cercano a Boston (hoy llamado Wollaston) durante el siglo XVII, bautizó su finca Merrymount y allí erigió un palo de mayo (un mástil, decorado con cintas largas y de colores, en torno al cual los participantes bailan tejiendo las cintas). Updike consideraba el palo de mayo de Morton un símbolo de un trabajo bien hecho y alegre, de un objetivo ambicioso y del placer de intentar alcanzarlo. Las características esenciales del trabajo de Merrymount Press —esto es: composición cuidada del texto; decoración ocasional; imposición proporcionada; trabajo de impresión escrupuloso; cuidadoso plegado, cosido y cubierta del producto final— son evidentes en cada artículo publicado durante sus 56 años de existencia, desde los anuncios de muffins hasta el libro Agrícola de Tácito. (Tras la muerte de Updike, Merrymount Press continuó sus operaciones bajo la dirección de John Bianchi, quien había sido nombrado socio en 1915 en reconocimiento a sus muchos años de fidelidad, generosidad y fortaleza, en circunstancias a menudo difíciles. A principios de 1949, Bianchi anunció la suspensión de la imprenta).

Tipografía gótica utilizada por Pablo Hurus, Zaragoza, 1496.

En el sentido estricto de la palabra, a Updike no se le podía llamar impresor. Él mismo declaró que no era un impresor práctico y que no sabía componer tipos ni cerrar un formulario. Era un impresor, en el sentido más amplio de la palabra, por su control y dirección de una organización que producía impresiones.

La maestría de Updike en el arte y la artesanía de la impresión fue reconocida en 1911, cuando fue invitado a impartir una serie de conferencias (o «charlas», como él prefería llamarlas) para estudiantes de imprenta de la Escuela de Posgrado de Administración de Empresas de la Universidad de Harvard. Él repasaba la historia del desarrollo de los tipos de imprenta: cómo se originaron sus formas y cómo se elaboraron, simplificaron, mejoraron o deformaron, así como las razones detrás de estos cambios. Sus conferencias tuvieron mucho éxito y continuaron hasta la entrada de Estados Unidos en la Primera Guerra Mundial. Entonces se propuso que estas conferencias se publicaran en un libro. Después de mucha reescritura (ya que Updike sentía que «las informalidades elaboradas debían ser transmutadas en un texto más refinado”), muchas revisiones y ampliaciones, la primera edición de Tipos para imprenta apareció en 1922.

Debido a las numerosas cartas que llamaban la atención del autor sobre nuevo material, así como sobre errores, una segunda impresión (1923) contenía numerosos cambios importantes, y la tercera impresión (1927) algunos más. En 1937 se publicó una nueva edición. Updike la consideró una tercera edición, aunque segunda en nomenclatura, contando la reimpresión de 1923 como la segunda. En 1951, Harvard University Press publicó una segunda impresión de la edición de 1937.

Al planificar la nueva edición, Updike tuvo la opción de elegir el método para prepararla. Podría haber incorporado al texto todos los resultados de investigaciones recientes y los cambios y adiciones necesarios. La segunda opción, la elegida en este caso, fue mencionar las adiciones importantes en el “Prefacio a la segunda edición”, realizar varios cambios en las láminas y presentar todas las correcciones, adiciones y nuevos títulos detallados en las “Notas”. Aunque la primera elección habría dado como resultado un libro de lectura más fluida, también probablemente habría dado como resultado un nuevo libro en lugar de una nueva edición.

Updike comienza con un breve resumen sobre la invención de la imprenta. Tras un capítulo sobre la fundición de tipos y su caja, presenta una breve reseña del alfabeto latino y su desarrollo hasta la invención de la imprenta. Establecidos los fundamentos, analiza los tipos del siglo XV en Alemania, Italia, Francia, Holanda, Bélgica, España e Inglaterra, dedicando un capítulo a cada uno. Tras un capítulo sobre la cursiva aldina, el estudio de las formas tipográficas continúa hasta el siglo XVIII, utilizando el mismo método nacional de tratamiento.

Tipos para imprenta es un libro de lo más extraordinario y fascinante. Una de sus características más destacables es su material ilustrativo. Las muestras tipográficas reproducidas mediante grabados lineales se presentan, en casi todos los casos, en el tamaño real de la fuente. Si Updike se hubiera limitado a ensamblar estas ilustraciones entre dos tapas, su reputación habría sido sólida. De hecho, su libro es tan utilizado y ha tenido una demanda tan constante que se ha convertido en la “Biblia del impresor”.

Artículo aparecido originalmente en “Isis” 43-3 (1952). Traducción: Patricio Tapia

“Tipos para imprenta”. Daniel Berkeley Updike. (Trad. P.Torres). Ediciones UC / UAndes/ UEAFIT / UGuadalajara /UBogotá, 2024, 538pp.

* Sonia S. Wohl fue bibliotecaria del Instituto y después Universidad Rockefeller. Estudió en el City College de Nueva York concentrándose en ciencias y en la Universidad de Columbia bibliotecología. Dada su formación científica fue una colaboradora habitual de la prestigiosa revista científica “Isis”.




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