* Por Benjamin Locoge
Durante meses, no le prestó atención. Sin embargo, allí estaba, delante de él, ese nombre grabado en la piedra de la fachada de su casa en La Paillette, en la Drôme, al sureste de Francia. No fue hasta el primer confinamiento de la pandemia que Hervé Le Tellier se dio cuenta de que este André Chaix era un joven nacido en 1924, muerto en 1944, y cuyo apellido también figura en el monumento a los muertos en guerra del municipio.
El autor estaba entonces en plena relectura de las galeradas de La anomalía, pero en el fondo de su cabeza rondaba la idea de que “quizá deberíamos interesarnos en este Chaix”. En noviembre de 2020, su mundo se derrumbó al recibir el Premio Goncourt. Y las ventas de su novela se dispararon. Hoy, La anomalía es la novela más vendida de las ganadoras del Premio Goncourt, con 1,7 millones de ejemplares.
Que el lector quede inmediatamente prevenido: Hervé Le Tellier jamás escribirá una secuela de su improbable éxito. De libro en libro, el autor busca constantemente inventar nuevas formas y relatos, cambiando de tema como cambia de camisa. Y así, hace poco más de un año, volvió a investigar este famoso “nombre en el muro”. “No tuve que hacer una larga investigación”, sonríe el autor, “contacté a una asociación que me dio una pequeña caja con sólo una etiqueta mal pegada que decía ‘André’”. Ante los ojos del novelista, André Chaix cobra vida. Descubre, a través de fotos sepia o en blanco y negro, a un joven perdidamente enamorado de Simone, información que obtiene leyendo las pocas cartas que han cruzado las décadas.
André Chaix nació en La Paillette en 1924. Sus padres regentaban la panadería del pueblo, la que aún hoy se conserva, y él desarrolló un interés por la cerámica a medida que crecía. Demasiado joven para ser reclutado en 1939, se unió a la Resistencia francesa en 1942 y encontrará la muerte durante la retirada alemana el 22 de agosto de 1944, a pocos kilómetros de su pueblo. Su hermano y sus padres lo sobrevivieron, pero la muerte de su madre en 1993 puso fin a la historia de la familia Chaix.
En sus investigaciones, Hervé LeTellier descubrió que Marcel, el hermano menor, no tuvo hijos; no encontró tíos ni tías, pero pudo conocer a la hija de Simone. Durante toda su vida, el único amor de André conservó las cartas y fotos de su primer novio. Y, aunque construyó su vida sin él —ella también tenía 20 años cuando él fue asesinado—, mantuvo cerca de sí el recuerdo de este amor roto. “En tres días, tuve todos estos elementos ante mí”, continúa el escritor. “Tenía todo el material necesario. Solo tenía que ponerlo en orden”.
El nombre en el muro es todo menos un simple homenaje a un desconocido. En 190 páginas, Hervé Le Tellier aprovecha la oportunidad para pintar un retrato escalofriante de nuestra sociedad, estableciendo paralelos entre el ascenso del nazismo, su llegada al poder y los crímenes cometidos en nuestra época contemporánea. Bastante a la izquierda él mismo, Le Tellier no olvida recordar a sus lectores que los fundadores del Frente Nacional Francés fueron quienes lucharon en Francia junto a las Waffen-SS. “Cuando se habla de la muerte de un joven combatiente de la resistencia a los 20 años, es muy difícil no plantear la cuestión del fascismo. No concebí este libro como una obra políticamente comprometida. Pero, de hecho, no podía ignorar la cuestión del compromiso”.
A través de digresiones, Le Tellier aprovecha elementos de la corta vida de André Chaix para contextualizarlos mejor, para decir a sus lectores que “las ideas fascistas no han desaparecido”, para recordarles que algunos lucharon hace ochenta años por ideales y por la libertad. “No sé por qué André Chaix se unió a la Resistencia”, señala Hervé Le Tellier. “No debió conocer la atrocidad de los campos de concentración en 1942. Pero imagino que tenía una visión de Francia, libertaria o comunista, poco importa”.
Bajo sus aires biográficos, Le Tellier propone un relato que también revela sus convicciones. “Mi ira y mi rabia ante las atrocidades cometidas por los nazis nunca han disminuido. Me opongo firmemente al odio hacia el otro. Es inaceptable considerar que existen razas y seres inferiores”. De paso, Le Tellier disfruta recordando a De Gaulle en su militarismo primario, con el que calificó la Resistencia como una “mascarada” para ocultar su desorganización.

André Chaix, maquis francés, sobre quien investiga Hervé Le Tellier.
“Ciertamente, los maquis de la Resistencia no tenían la disciplina del ejército francés. Al final, 400.000 hombres participaron en la Liberación de 1944”. Le Tellier rechaza la idea de la literatura de combate, quien, como presidente de Oulipo, prefiere la literatura de la restricción. “Pero, para este libro, no usé la restricción. Empecé a escribir, y cada vez que surgía una pregunta, no la escondía bajo la alfombra”.
También hay otro libro dentro de El nombre en el muro, uno mucho más íntimo. A lo largo de sus páginas, Hervé Le Tellier —quien ya ha relatado su infancia con un padre ausente y una madre complicada— pinta un autorretrato impactante: el de un hombre que continúa buscando un padre y unas raíces. El hombre que, en su búsqueda de un hogar, les dijo a los agentes inmobiliarios que quería adquirir “una casa natal”. “Yo no quería un lugar de vacaciones, sino un lugar donde pudiera inventar mi propia historia, sabiendo que era ficticia e irónica. Pero creo que es bueno tomarse, en general, la vida de manera irónica”.
El escritor también se enfrenta con el duelo de una mujer a la que amó hace mucho tiempo, Piette, que ya había aparecido en dos de sus novelas anteriores, quien se suicidó a la edad de… 20 años. “Mientras trabajaba en el duelo de Simone, me di cuenta de que, desde muy joven, tuvo un hombre con el que podía imaginar una vida posible. Esto inevitablemente resonó con mi propia experiencia con Piette. Mi interés por André Chaix surgió del hecho de que tocó algo profundamente personal dentro de mí”. Piette no será, sin embargo, el objeto de un libro. Hervé Le Tellier es demasiado pudoroso para avanzar en una historia tan obvia.
Artículo aparecido originalmente en la revista Paris Match 20.04.2024. Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia

“El nombre en el muro”. Hervé Le Tellier. (Trad. P. Martín). Editorial Seix Barral, Barcelona, 2026, 180 pp.
* Benjamin Locoge es redactor en jefe de la revista “Paris Match”. Es autor de los libros “La ballade de Johnny et Laeticia” (2018) y “Éloge du vinyle” (2020)

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