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Pegarle al nervio (in memoriam, Rob Reiner)

Murió el actor y director Rob Reiner, responsable de películas como This is Spinal Tap, Cuenta conmigo y Cuando Harry conoció a Sally.

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En el año 2007, la Monina cumplía seis años. La Monina era la gatita que habíamos adoptado con el Angelito cuando yo vivía en Orquídeas y ella me acompañaba en aquel departamento. Ya nos habíamos casado en 2005 y en 2007 necesitábamos ponerle la triplefelina, una vacuna que se la pone a los gatos entre cada entre uno y tres años cuando ya son adultos. Llevé a la Monina donde la veterinaria que tenía su clínica en Diagonal Oriente.

En algún momento, porque la Monina era muy arisca, tuve que controlarla para que le pusieran la vacuna. Al tratar de agarrarla, la Monina sacó sus garras y me pegó un arañazo muy directo al nervio cubital que conecta la mano con el brazo. La mano me quedó totalmente inmovilizada durante varios días.

Desde ese momento me di cuenta de que, de repente, ciertas cosas, no solamente las que tienen que ver con manipular, para que los vacunen, a nuestros gatitos, dan en el nervio, un golpe en el nervio, pegarle algo esencial. Digo esto porque a lo largo de mi vida como persona a la que le ha interesado la cultura y el arte, me he percatado de que ciertos autores, ciertos artistas, dan en algo esencial, le pegan al nervio, tal como la Monina me pegó ese arañazo al nervio cubital.

Y esos autores son, por ejemplo, Johann Pachelbel con el Canon en Re o Edvard Munch con El Grito, y, algunos similares. Uno de esos autores fue el que dio en el nervio de una película esencial del “Coming-of-Age”, que son estas películas que, tal como los Bildungsroman de la literatura, cuentan el paso de la infancia a la adolescencia o de la adolescencia hacia la adultez.

Esa película a la cual me refiero se llamaba Cuenta Conmigo, una cinta que estaba basada en un libro de Stephen King, que en realidad es una micronovela que se encuentra dentro de la secuencia que se llama Las Cuatro Estaciones. Cuenta Conmigo sigue la historia de unos niños que van a buscar el cuerpo de otro niño que ha desaparecido en su pueblo y, de alguna forma, experimentan la amistad, la confianza, el destino, el crecimiento, el dolor, la muerte. Una película realmente esencial y que para nuestra Generación X marcó totalmente lo que tenía que ver con entender la infancia y el paso a la juventud.

Sobre ella escribió mi entrañable amigo Caco Saavedra este texto hace muchísimos años:

“El año ‘86 tuve dos cuadernos: uno chico para video, y el grande, universitario, para las cintas de verdad. Ese año me acuerdo, elegí, en forma solitaria pero unánime, Cuenta Conmigo como la mejor cinta del año. Al final de esa película, River Phoenix simplemente desaparece. Me acuerdo de esta escena con todos los detalles que sólo puede dar la memoria cinematográfica. Segundos antes le confiesa a Gordie, su amigo del alma, que cree que nunca va a salir de ese pueblo llamado Castle Rock. Gordie, que va a terminar de escritor y algo intuye acerca de la condición humana, le dice que él va a salirse con la suya, que va a transformarse en lo que quiera. Pero el tiempo, como los ríos, pasa y fluye y el personaje de River muere, acuchillado, a la salida de un local de fastfood. Gordie ya es mayor y mientras escribe, recuerda: «Aunque no lo había visto en diez años, sé que lo echaré de menos. Nunca he vuelto a tener amigos como los que tuve a los doce. Dios, ¿alguien los tiene?”».

El director de esa conmovedora película se llamaba Rob Reiner y estaba basada, como he dicho, en el texto de Stephen King, 

Rob Reiner había sido compañero de curso de uno de los actores más minusvalorados de la historia del cine, pero que en realidad actuó en películas maravillosas. Ese actor se llamaba Richard Dreyfus. Dreyfus actuaba al final de la película representando la edad mayor del personaje narrador cuando cuenta que su querido amigo, como dice el texto del Caco, había fallecido en un incidente cuando recién se empinaba en la adultez. 

Richard Dreyfus había sido compañero de curso del colegio de Rob Reiner, y tal como otros grandes compañeros de colegio como Ennio Morricone con Sergio Leone facturaron una película hermosa.

***

Algunos años después de Cuenta Conmigo, el director Rob Reiner dirigió otra película que le pegó al nervio. Ya no al nervio adolescente sino que al nervio de las comedias románticas. Se llamaba Cuando Harry Conoció a Sally, una cinta que de alguna manera se convirtió en la comedia romántica por excelencia. La comedia romántica que seguía la base esencial de algo que había descubierto Jane Austen un siglo antes, que consistía en que la pareja se odiaba pero en el fondo se amaba.

Cuando Harry Conoció a Sally transcurría primero en un pequeño pueblo, tal como Cuenta Conmigo, y después se trasladaba a Nueva York. Y esta pareja compuesta por Billy Crystal y Meg Ryan tenía encuentros y desencuentros y finalmente terminaba reconociendo que estaba enamorada. La cinta le pegó el nervio de las romcoms de una manera como quizás ninguna lo hizo antes o después, y fue la base de prácticamente todo el cine de este tipo desde los años ochenta en adelante.

Reiner se las arregló, antes y después, en todo caso, para pegarle a otros nervios, para hacer otras películas esenciales que se consideran, digamoslo de nuevo, cuasi esenciales en sus géneros. Por ejemplo, una de esas películas esenciales circula en torno a la música pop, en una línea que siguen metrajes como Almost Famous o The Commitments o Alta Fidelidad. Una película sobre una banda ficticia que se llamaba Spinal Tap. Spinal Tap también era una película que le pegaba a un nervio. 

Y en el caso de las cintas que tienen que ver con capa y espada, La Princesa Prometida también de su cohorte asimismo lo lograba: “Soy Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir”. Probablemente una de las frases más memorables de toda la historia del cine. La Princesa Prometida también mostraba que Rob Reiner era sumamente hábil para detectar qué cosa hacía que una película fuera una gran película o que una película de género fuera una gran película de género. 

No solo eso, también hizo otro film sobre otro libro de Stephen King que se llamaba Misery.

En Misery, James Caan se encuentra con Kathy Bates, que de alguna manera lo secuestra y lo obliga a reescribir las novelas, ella como fan de él.

***

Rob Reiner fue hallado muerto anoche, aparentemente asesinado por su hijo a cuchillazos, junto con su esposa. Queda de él un legado importante, sobre todo respecto a la política, porque sus lineamientos políticos del último tiempo estaban fuertemente marcados por un pensamiento de izquierda en contra del gobierno del presidente Trump. Su muerte ha causado revuelo en quienes eran afines a él y también en quienes eran contrarios a su pensamiento. Quedan sus películas y la marca de un director que quizás no estuvo en la primera fila de los directores-artísticos, pero que de alguna manera marcó un modo de hacer cine que perdura hasta nuestros días. 

Descansa en paz.

Por Ricardo Martínez

Profesor universitario (UDP), lingüista y autor de Clásicos AM: una historia de la Balada Romántica Latinoamericana y de Indiepop: una historia.

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