Categorías
Libros

Karl Ove Knausgård, abandonar el yo

La estrella de la mañana, última novela del ineludible autor noruego, es un giro en redonda desde una literatura de la vida propia hacia la ficción propiamente tal. Abandona sus historias familiares, mantiene en parte su característica descripción densa, y entra sin tapujos en el terror. Y lo que resulta es bueno.

Anuncios

¿Qué pasaría si en un día cualquiera, de la nada, una estrella enorme y fulgurante aparece en el cielo? Esa simple pregunta gatilló la última novela de Karl Ove Knausgård, acaso el gran nombre de las letras noruegas en los últimos 15 años. Algunos podrán agregar a Jo Nesbø, el best seller del thriller, o al último galardonado con el Nobel, Jon Fosse. Pero seamos claros, ninguno de los dos goza de la popularidad de Knausgård (de hecho, Fosse era prácticamente un desconocido en nuestra lengua, hasta octubre del 2023).

Si has pasado por las librerías, la habrás visto: se llama La estrella de la mañana, disponible en castellano a través de la catalana editorial Anagrama y sus clásicas tapas amarillas. Una multiplicidad de voces comentan qué hacían y qué hicieron después de ver la estrella. Desde una pastora protestante que duda de su matrimonio, a unos jóvenes inseguros que se refugian en la música, pasando por un periodista en busca de un golpe en el ámbito policial, hasta una enfermera que se vincula con un paciente. Algunos creen que es un fuego en el cielo, otros no lo saben definir muy bien. Lo cierto es que comienzan a sucederse hechos extraños en la Noruega de la estrella. Desde unos cangrejos que invaden la carretera a muertos que parecen haber resucitado. Si alguien la definiera como una novela de terror, estaría en lo correcto. 

La estrella de la mañana marca un giro. Una bifurcación. Un movimiento en reversa en la sofisticada sinfonía knausgardiana. Hasta ahora, el “yo” siempre había marcado su obra. Su primer movimiento, el Allegro, consistió en dos novelas que le dieron cierto reconocimiento, Fuera del mundo (1998) y Un tiempo para todo (2004). Hasta entonces, como lo definió Mariana Enriquez en Página 12, “era un correcto escritor noruego de vanguardia”. Pero todo empezó a acelerarse y moverse en serio con su tercera novela. Titulada provocadoramente Mi lucha (después llamada La muerte del padre) fue una autobiografía que giraba en torno a su historia con su progenitor. Un éxito, un best seller para sorpresa de todo el mundo. Luego, terminó por ser el sello bautismal del resto de la saga, compuesta de otros cinco libros. Ahí Knausgård comenzó a plasmar su impronta: una escritura detallista hasta lo molesto. Minuciosa hasta el agote. Una “descripción densa” como diría Carlo Ginzburg.

En esos gruesos seis volúmenes desarrolló una narrativa sobre su propia vida. Un Adagio torrentoso y beethoveniano con todo lo que ello implica, sin el pudor a mencionar gente real, como su esposa e hijos. De hecho, en la saga describió su convulsionado matrimonio con la escritora sueca Linda Boström, de quien hizo un retrato bastante duro.

Karl Ove Knausgård

Luego, Knausgård mantuvo el tono. Y en el Scherzo llevó su obra descriptiva hacia el extremo. Una estirada del chicle pero que se sostenía muy bien. Esa larga carta a su hija recién nacida en la tetralogía de las estaciones: En otoño (2015), En invierno (2015), En primavera (2016) y En verano (2016). En rigor, la idea la venía pensando desde hace un tiempo. “Después de publicar mi primer libro en 1998 pensé en hacer una especie de enciclopedia con entradas sobre las cosas que me fascinaban; textos que renunciasen al tono objetivo y expusieran mi mundo. Me inspiró el trabajo de Francis Ponge. Anoté el plan y lo guardé en un cajón”.

Incluso mantuvo el plano autobiográfico, no solo porque le escribía a su hija y porque lo hace desde su punto de vista, sino porque en el tercer libro, En primavera, menciona que Linda está internada por una crisis depresiva. Además, de tanto en tanto vuelve a aparecer su padre autoritario.

En su ineludible Mientras escribo, Stephen King recomienda que un escritor no debe abusar de las descripciones, so riesgo de que la novela termine pareciendo un manual de instrucciones. Pero Knausgård evita el tono imperativo y neutro de una guía para armar un mueble Ikea y opta por un cuidado cuarteto de violines. Las palabras las pone al servicio de un tono literario. Un movimiento suave, pausado. Una lectura susurrante que a veces puede ser cansina. Pero es exactamente lo que se requiere en esos libros. Un puente mendelssohniano para el próximo movimiento.

Tras publicar En verano —2021 en castellano— Knausgård anunciaba que ya no habría más autoficción. Se acabó. ¿Mataba la gallina de los huevos de oro? Él no lo creía así. Sino que apuntaba a una decisión creativa. Más bien, un nuevo movimiento. “Sería repetirme y para seguir escribiendo tengo que sentir que estoy en algo nuevo”, apuntó en declaraciones recogidas por El País. “Escribir me provoca lo mismo que leer un buen libro porque te mete en otras maneras de pensar, te diluyes, te entregas. La escritura me permite dejar de ser quien soy, perderme, cuando lo hago no pienso mucho en mí mismo. Aunque se trate de tu vida, luego cuando te vuelve ya impreso no eres tú”.

Así empezó su Allegro vivo, La estrella de la mañana. “Escribí muchas páginas sobre mí y mi propia vida, creo que fueron como tres mil setecientas páginas y aunque hay diferentes capas, solo hay una especie de tono y de voz… lo que quería hacer después de eso era algo completamente diferente”, comentó el mismo autor en una charla con el canal de YouTube de la casa editora catalana.

“El objetivo de esa novela, personalmente, es alejarme de mí mismo, de mi propia forma de pensar y adentrarme en algo un poco diferente, lo cual es divertido. Por supuesto soy yo, pero diferentes partes de mí”, agregó.

Esas voces, como un juego deudor del mejor Bolaño, se vinculan unas con otras en un entramado que termina por armar el lector. Tanto es así que el capítulo final es el ensayo de uno de los personajes, Egil, que escribe sobre la muerte. No es casual, porque es uno de los temas que van rondando y apareciendo. “¿Crees o no crees que existe vida después de la muerte?”, le pregunta Egil a Arne, el primer personaje que aparece, y que quizás es lo más parecido a un trasunto del autor. Es un académico de literatura con una esposa, Tove, que sufre de trastorno bipolar. 

Eso sí, La estrella de la mañana mantiene en parte la forma de escribir minuciosa que a estas alturas es algo así como un “sello Knausgård”, lo primero que te dicen los libreros cuando hablan de él. “Ah, el noruego que describe todo”. Pero como ahora es ficción químicamente pura, es un recurso menos necesario que antes.

Un asunto que aparece en La estrella de la mañana es la naturaleza. No es simplemente un escenario sino que es casi un personaje más. El propio Knausgård lo explicó al sitio El Periodico: “Nuestra relación con la naturaleza, a la que hemos dado la espalda, es una de las cuestiones que más preocupan en general. Pero se ha hablado tanto sobre ello que no quería expresar simplemente mis opiniones sino utilizar el asunto para crear una atmósfera opresiva, que la llegada de la pandemia alimentó”.

Al leer las 784 páginas de La estrella de la mañana notamos que tiene un cierto aire a clásico y es probable que en unos años lo veamos en un algún listado del tipo “los mejores libros del siglo XXI”, o “los mejores libros de la década del 2020”. Es una novela de terror sólida, que mantiene enganchado al lector y que no se marea con la polifonía. Mantiene el suspenso y acelera (o solo camina) cuando debe hacerlo. 

La buena noticia es que Knausgård —como lo confesó en la citada entrevista en el YouTube de Anagrama— continuará por esta senda. Sí. De hecho, sus próximas novelas serán derivadas de esta estrella. “No lo planeé pero se ha convertido en un universo”. No es raro para un autor que más que una obra, ha escrito una literatura. Un modelo para amar. Un Quijote. Una estrella distante.

La estrella de la mañana

Ficha: La estrella de la mañana. Karl Ove Knausgård. 2023, Anagrama. 784 páginas. Dónde comprar

Por Pablo Retamal Navarro

Periodista. Ha publicado en medios como Culto, The Clinic y Revista Santiago. En 2017 fue cofundador del extinto sitio Yakaranda Magazine. Es autor de Historia íntima de Chile.

Deja un comentarioCancelar respuesta

Descubre más desde Barroquita

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Salir de la versión móvil