Ocurrió una noche en el Thelonious de Recoleta. Su dueño, el poeta Erwin Díaz, había sumado al habitual Steinway and Sons del escenario —el mismo que alguna vez usaron colosos como Duke Ellington o Keith Jarrett—, un segundo piano.
Conocido parroquiano del club de jazz, a Camilo Aliaga (Santiago, 1995) la idea le encantó: le propusieron armar un concierto a dúo con un músico de una generación distinta a la suya, el también pianista Sebastián Castro.
—Lo pasé bien y ya venía con el bicho de qué pasaría si metemos a seis o más pianistas en un estudio de grabación con dos pianos.
Hijo del baterista y percusionista de Congreso y Fulano, Raúl Aliaga, y hermano del guitarrista Juancristóbal Aliaga, Camilo echó a correr la idea que venía masticando para un próximo disco.
—Creo que partió como un experimento sobre el diálogo entre las distintas generaciones y las distintas sonoridades del piano acá en Chile, y se transformó en un homenaje finalmente, sobre todo al maestro Valentín Trujillo, que ya tiene más de 90 años, y al maestro Martin Joseph, que siguen vigentes tocando, haciendo música y presentándose en vivo.
Grabado en los estudios TOC Música de Bellavista durante los descuentos de la pandemia, el segundo disco de Aliaga cuenta además con los músicos Joaquín Fuentes, Sebastián Castro, Felipe Riveros, Orión Lion y el miembro de Aca Seca Trío, Andrés Beeuwsaert.
Lanzado en enero pasado en la Sala A1 del GAM, el álbum fue presentado en sociedad a tablero vuelto con un piano de media cola Bechstein y otro Feurich, con los intérpretes enfrentados cara a cara en una actuación inédita.
A continuación, el músico Camilo Aliaga presenta tema por tema el resultado de todo ese proceso, su disco Dual.
Para Gasper
Con Joaquín Fuentes somos los más jóvenes del proyecto. A él lo conocí hace ya unos cinco años, más o menos, y siempre me ha impresionado su talento, la fuerza que tiene cuando se sube al piano y está en el escenario. Siempre lo he admirado un montón. Con él tuve mi primera experiencia tocando a dos pianos, fue un concierto en el Thelonious que tuvimos allá por el 2021; ahí me picó el bichito por primera vez, estaba bueno el formato y lo pasamos la raja. Joaquín fue una de las primeras personas a las que pensé en invitar. Y bueno, el tema que elegí fue Para Gasper, una de las primeras composiciones que escribí en mi vida dedicada a mi hermano pequeño, Gaspar; una pieza que compuse hace ya casi siete u ocho años atrás y que nunca había grabado en alguno de mis discos. La sonoridad y la intención del tema encuentro que van muy de la mano con la sonoridad del Joaco. Por eso decidí ponerlo como primer tema también.
A lo Shearing
El tío Valentín Trujillo es un gran responsable de que este proyecto se haya llevado a cabo. Yo no lo conocía anteriormente, y más o menos el 2021 ya tenía esta idea de grabar un disco con distintos pianistas invitados, representantes del piano de distintas generaciones. Como todos los proyectos musicales en Chile, necesitaba financiamiento. Estaba viendo las bases para postular a un Fondart y estaba muy encima del cierre de la convocatoria. Como que en un momento dije “ya, cagué con esto, cagué con el plazo, no me va a salir”. Justo se dio la casualidad de que el tío Valentín estaba grabando en el estudio que tiene mi viejo y esto fue justo en plena pandemia, entonces él ya llevaba un par de años encerrado. Imagínate, una persona que toda su vida se ha dedicado a la música, a los escenarios, a estar ahí interactuando con gente, de un momento a otro se le cortó todo por ser población de riesgo. El día que fue a grabar, me colé y fui al estudio a sapear y ver cómo sonaba, qué temas tocaba y fue realmente impresionante. El maestro se sentó en el piano y no se paró más en todo el día. Estuvo ahí grabando y grabando tema tras tema, sacando tema tras tema, y resultó muy inspirador. Cuando terminó fui a saludarlo, conversamos un rato y no se me había ocurrido pero lo invité ahí mismo. Me dijo “pero por supuesto, cuenta conmigo, hazme firmar lo que tenga que firmar y démosle”. Él me dio el empujón final que necesitaba para llevar a cabo el proyecto. Después de esa bendición del maestro, logré armar el proyecto en tiempo record y por esas cosas de la vida resultó y pude financiar el disco.
En un principio le propuse grabar una pieza mía inspirada en él, pero luego creo que reflexionando nos dimos cuenta que tenía más sentido grabar una pieza suya, también un poco para mostrar lo vigentes que siguen sus composiciones. Tal vez mucha gente no sabe que Valentín Trujillo es un gran compositor y tiene muchos trabajos a lo largo de los años. Esa era la idea, además que el tema me gusta mucho, y Dual muestra una panorámica del piano chileno hoy en día, que es el viaje que propone este álbum. El piano chileno suena como Valentín Trujillo, Vicente Bianchi, como Felipe Riveros, Giovanni Cultrera, pero también como Martin Joseph y Jaime Vivanco; hay demasiados referentes en nuestra identidad sonora.
Alzar
Con Sebastián Castro tenemos una conexión hace varios años, ya que fue mi profe por un tiempo. Además, he sido testigo de todo su proceso estos últimos diez años y cómo hemos crecido los dos. Él tuvo a su hija, se fue a vivir a Alemania, estuvo allá estudiando y grabó varios discos. Era lógico que lo iba a invitar al proyecto y este tema me recuerda mucho a él. Tuvimos la oportunidad de tocar a dos pianos en Thelonious hace un tiempo y ahí pudimos hacer esta pieza Alzar. Tocamos cosas mías, piezas de él, arreglos de standards, pero siento que con esta pieza se dio algo muy bonito. Creo que Seba entendió muy bien el sentido de esta composición, la cual también la pueden encontrar en mi álbum Ciclos, donde la grabé a dúo con mi amigo el gran saxofonista Kevin Carvajal. Ahora hicimos una versión a dos pianos y es una de las piezas que más me gustan del álbum. Creo que la sensibilidad del Seba y su dominio técnico y su talento aportan demasiado en el resultado final. Además, siempre ha tenido la mejor disposición, es una persona muy valiosa y es un honor tenerlo como parte de este equipo.
Ctrl+Z
A Martin Joseph la verdad es que en un principio no lo tenía contemplado para el proyecto, más que nada porque no sabía que seguía activo. Todo esto fue en medio de la pandemia, entonces no había mucha comunicación. Pero me enteré que estaba armando unos ciclos de música y aproveché el momento para preguntarle si quería participar. Él accedió de una y nos juntamos después de un tiempo a ensayar. Le propuse tocar una de mis piezas que está en mi álbum Ciclos, se llama Ctrl+Z y es bien libre, bien free. Hay que mencionar que Martin es un maestro en el arte de la composición y de la improvisación libre como forma de composición espontánea; alguien que ha mantenido una vida y una trayectoria larguísima cultivando este arte y mejorándolo. Hay varias generaciones de músicos chilenos que han aprendido o han sido discípulos de Martin, así que también es una persona muy valiosa y es realmente un honor que esté en el país compartiendo su historia, toda su carrera y el conocimiento que él tiene. Y también la forma en que lo hace. Es una persona muy afectuosa, con mucha empatía, alguien muy valioso.
Caminos
Siguiendo con la música ya publicada, Caminos es una de mis piezas favoritas del disco Ciclos. Tiene un valor sentimental y emocional, siempre me provoca la misma emoción cuando la tocamos: algo así como estar en el camino pero con un objetivo en mente; ese momento en que estás ya en marcha y donde tienes el objetivo y ya casi que lo estás tocando. Esa es un poco la intención de esta pieza. Fui alumno también de Felipe Riveros y hemos podido compartir varios escenarios. Siempre ha sido una persona muy bondadosa con los conocimientos, alguien que ha vivido demasiado, en muchas partes del mundo. Alguien que ha conocido a muchos de nuestros ídolos también. Una persona muy interesante y que siempre es un placer poder tocar con él. Esta pieza siempre me recuerda a la sonoridad de Felipe, una especie de sutileza pero con blues, con rock, con pop y con lenguaje del mundo improvisatorio.
Ciclos
La grabé con Orión Lion. También fui alumno suyo y tenemos una amistad de hace años. Orión me ha abierto muchas puertas. Es una persona muy importante en mi formación, alguien que me ha enseñado el valor del trabajo de lo que uno hace y la importancia que tiene creerse el cuento, creer en uno mismo y pararte en el escenario con ese ímpetu. Con Orión he podido estar en Panamá, hemos estado en Boston, tocando en el Newport Jazz Festival, o sea fue una experiencia inolvidable. Los primeros chilenos en Newport, tal vez, tocando el 2018. Y Ciclos es la pieza que le da el nombre al primer disco. También es una pieza muy importante para mí. Y no podía faltar Orión en esta celebración, en este homenaje.
Lôro
Esta es la pieza que grabé con el gran pianista argentino Andrés Beeuwsaert. La verdad es que este fue el track que menos me esperaba de todo el disco. Ya habíamos terminado las sesiones de grabación y nos quedamos un rato en el estudio con Felipe Riveros y Sebastián Castro, que fueron los últimos en grabar. Nos quedamos jugando con los pianos y dimos por finalizada la jornada. Uno de ellos nos contó que iba a tocar Federico Dannemann en el Tromba (Pomodoro), un club de jazz en Providencia, y que iba a estrenar su disco junto con Andrés Beeuwsaert. Fuimos los tres pianistas y después del concierto me acerqué a hablar con Andrés y claro, originalmente quería pedirle una clase particular, le había escrito hace un tiempo así que justo se dieron las cosas, yo no sabía que él iba a estar en Chile en ese momento, así que fui a pedirle clases y en ese momento me empecé a cuestionar, “pero hueón por qué no lo invito a tocar, total siguen los dos pianos en el estudio, está el estudio ahí y mañana está disponible”. Y nada, cara de raja le dije si podíamos grabar un dúo de piano y me dijo que obvio, démosle. Así terminó Andrés Beeuwsaert en un disco mío, algo que creía impensado. Nos decidimos por grabar una pieza que a los dos nos gusta mucho, Lôro de Egberto Gismonti de Brasil. Y tal como se escucha en el álbum, nos conocimos básicamente el día anterior, intercambiamos un par de palabras, luego al otro día lo fui a buscar donde se estaba quedando. Fuimos al estudio, grabamos un par de tomas y listo. Fue un placer, muchas gracias, y así de repente las vueltas de la vida hacen que uno termine en escenarios así. Fue increíble.
I’ll Remember April
Originalmente a cada pianista que invité al proyecto fue para grabar una pieza con cada uno. Pero estando ahí en el estudio les fui preguntando, y se me ocurrió sumar un standard, estas canciones del repertorio popular del jazz. Así fue, no hay mucho trasfondo en esta segunda parte del disco, que es la parte de los standards. Quería la experiencia de vivir, de improvisar y tocar esta música sin tener planificación alguna. O sea, llegar al estudio a decidir qué tema vamos a grabar y darle. Todos son standards que me han gustado mucho, especialmente I’ll Remember April. Recuerdo la versión de Ahmad Jamal Trio, que fue la primera con la que descubrí ese tema, y nada me enamoré de esa canción. Tiene algo especial en lo estructural, una A que luego pasa directo a la sección B, lo cual no es tan común en los standards. Por lo general en los standards se repite dos veces la sección A, lo que genera un desafío bien entretenido al momento de tocarla. También hay otra versión muy buena de un concierto en vivo de Dizzy Gillespie en los años ochenta y hay un solo de Kenny Garrett jovencito que es increíble. Se los recomiendo a todo el mundo.
What Is This Thing Called Love
Es un standard no tan conocido tal vez. Lo descubrí en una versión de Keith Jarrett en su disco Whisper Not. Y también, después de un tiempo, me di cuenta que hay una canción del bebop, una composición de Charlie Parker que está basada en los acordes y la armonía de What Is This Thing Called Love, que también me gusta mucho.
Tea For Two
Con el maestro Valentín grabamos Tea For Two, que es otra pieza del repertorio clásico y claro, originalmente él solo quería grabar un tema, hicimos unas dos tomas de A lo Shearing y luego estábamos terminando la sesión y él se puso a tocar Tea For Two, siendo que en un principio no quería. De la nada, fue como démosle. Grabamos el tema y a la primera toma salió la versión que quedó en el disco.
It Could Happen To You
He escuchado varias versiones de este tema, pero me quedo con las clásicas de Miles Davis con su quinteto de los años cincuenta, y la de Chet Baker que tiene un solo de scat muy clásico, muy hermoso. Esas son las versiones en las que pienso cuando escucho ese tema.
For John Coltrane
Fue la segunda pieza que grabamos con Martin, es un tema de él, dedicado a John Coltrane. Cuando él llega con su composición para que ensayemos, yo me imaginaba que me iba a entregar una partitura, pero tiene un papelito como con anotaciones escrito a mano y básicamente eran como ciertas indicaciones, por decirlo así, como una receta de algún plato de comida. Eran indicaciones de qué partes respetar y como una especie de mapa de cómo íbamos a ir desarrollando la pieza, pero todo con mucha improvisación de por medio, o sea, hay ciertas directrices pero al final queda a criterio propio y la improvisación de cada uno nos fue transportando hasta donde llegamos. Un honor contar con él, es una persona maravillosa. También ayudó a darle una cara más libre a esta parte del álbum.
