La paradoja de las mujeres como sujetos políticos

La separación de las esferas de familia y ciudad, significó la separación de los gobiernos: el doméstico y el político. El debate sobre la ciudadanía se despliega a partir de la condición y los roles de la mujer. El desafío que plantea Fraisse es idear nuevas formas de gobierno y paridad (tanto doméstica como política).

* Por Michèle Cohen-Halimi

El análisis de Geneviève Fraisse se inscribe en el contexto muy específico de los debates relativos a la paridad. Este contexto político, sin embargo, no hace de este libro una obra de circunstancia. La ambición de la autora es más bien aprovechar estos debates para destacar un síntoma, el de la dificultad que tienen las mujeres para vincular su derecho a la participación política con su capacidad de representar políticamente al conjunto de la sociedad civil. Fraisse propone, pues, una lectura, incluso un análisis de este síntoma a través de una investigación que pretende ser menos histórica que genealógica. Así, la obra comienza con el texto de El contrato social de Rousseau, considerado como el fundamento de una disyunción fundamental entre la familia y la ciudad. Es desde esta disyunción que debemos empezar aclarar los aspectos no dichos de una democracia republicana moderna que, respecto de las mujeres, es “exclusiva y no excluyente, porque no enuncia las reglas de la exclusión».

Geneviève Fraisse, filósofa francesa.

La democracia contemporánea, fundada en esta disyunción rousseauniana entre lo privado y lo público, sigue alimentando, como a escondidas, una circulación incesante entre estas dos esferas que, sin embargo, ella ha separado: lo privado y las representaciones de las mujeres que se le atribuyen siguen, de hecho, produciendo una serie de obstáculos reales, imaginarios, jurídicos, etc., al término de los cuales las mujeres ven agravada la dificultad de su acceso a lo público; y, a la inversa, lo público, que se ha convertido, a través de un sorprendente cambio histórico, en paradigma de lo privado, alimenta una multiplicidad de representaciones e inquietudes que acusan aún más la exclusión de las mujeres.

De este modo, la disyunción entre lo privado y lo público queda, por así decirlo, subterráneamente contradicha por una causalidad circular de los paradigmas que una y otra esfera son, a su vez, la una para la otra. Geneviève Fraisse se propone analizar esta contradicción para explorar lo que la experiencia a menudo presenta como una negación reiterada de las desigualdades: las mujeres no están plenamente incluidas en la dinámica política de la sociedad civil, pero nunca son excluidas explícitamente; o, dicho de otro modo, las políticas de derecho social son asexuadas, pero no necesariamente igualitarias, y la desigualdad muy frecuentemente encubre una diferencia sexual evidente. La disyunción contradictoria, portadora de negaciones, se convierte así en un hiato entre la representación de la semejanza de los seres democráticos y la desemejanza de los seres sexuados.

Olympe de Gouges entrega su “Declaración de los derechos de la mujer y de las ciudadanas” a la reina María Antonieta. Grabado.

Es en última instancia la trampa de neutralizar la diferencia sexual en nombre del universalismo lo que Geneviève Fraisse analiza de nuevo desde una multiplicidad de perspectivas, tanto históricas como filosóficas, cuyo foco central es, hacia atrás, el contrato sexual que nadie ha escrito pero del cual Olympe de Gouges sigue siendo la figura epónima y, hacia adelante, la cuestión de la paridad: permitir finalmente a las mujeres “formar sociedad” al dejar de ser lo que Etienne Balibar ha podido definir como una “clase paradójica” de sujetos políticos excluidos/incluidos, resistentes a cualquier contabilidad categorial y, sin embargo, civilmente inferiores en virtud de una diferencia sexual siempre negada por “el Universal de la Ley”.

Artículo aparecido originalmente en la revista Cités 9 (2002). Se traduce con autorización de su autora. Traducción: Patricio Tapia

«Los dos gobiernos: la familia y la ciudad». Geneviève Fraisse. (Trad. M. Martínez). Editorial Cátedra, Madrid, 2003, 168 pp.

* Michèle Cohen-Halimi (1963), es filósofa, profesora de la Universidad de París 8 después de haberlo sido en la Universidad de París-Nanterre. Ha traducido numerosos textos desde el alemán (autores como Kant, Kleist o Nietzsche). Entre sus libros se cuentan: “Entendre raison” (2005), “Seul le renversement” (2006), “Stridence spéculative” (2014) y “L’action à distance: essai sur le jeune Nietzsche politique” (2021).




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