La naturaleza en peligro y nuestra conexión con ella

David Farrier nos advierte que la humanidad está poniendo en peligro la vida en la Tierra, pero lejos del pesimismo anima a mirar la naturaleza y sus historias evolutivas, y a usar lo que encontremos en ella para mitigar el daño causado y forjar un mejor futuro para nosotros y el planeta.

* Por Chris Arthur

“En la actualidad”, nos señala David Farrier en las primeras páginas de su libro, “la civilización humana es la mayor fuerza evolutiva del mundo”. Al observar el impacto de nuestra especie sobre el planeta, la afirmación de Farrier nos recuerda un comentario atribuido a Mahatma Gandhi. Cuando se le preguntó qué pensaba de la civilización occidental, se dice que Gandhi respondió: “Creo que sería una buena idea».

Ya sea que consideremos la civilización humana como un hecho consumado o como una aspiración que aún estamos muy lejos de alcanzar, es claro que el ascenso del Homo sapiens hasta su actual posición dominante ha tenido enormes consecuencias para muchas otras especies. El ingenio de la naturaleza traza un mapa de los aspectos de la colisión entre la humanidad y algunas de las otras criaturas que viven, o intentan vivir, junto a nosotros. Si bien esto podría sonar como si el libro fuera un catálogo de catástrofes ambientales, el enfoque de Farrier, aunque consciente de los peligros del Antropoceno, es refrescantemente optimista. Una muestra del tenor subyacente del libro puede encontrarse en su dedicatoria: “Para todos aquellos que escogen la esperanza en vez de la oscuridad”.

Es fácil sentirse abrumado por la oscuridad que proyecta toda una serie de problemas a los que nos enfrentamos. El colapso climático; la urbanización rampante; el impacto de las especies invasoras; el hecho de que, en todo el mundo, “la mitad de las especies de aves estén en declive”; los billones de partículas de microplástico que hemos liberado a la deriva en los océanos; la forma en que “enormes cantidades de nitrógeno y fósforo provenientes de las granjas estadounidenses” han creado una zona muerta de unos nueve mil kilómetros cuadrados en el Golfo de México, en cuyas aguas con escasez de oxígeno “solamente las medusas y la vida microbiana pueden prosperar”; cómo “los intereses creados y el negacionismo siguen actuando como toxinas en el cuerpo político”: no hace falta buscar mucho para encontrar razones para ser pesimistas. Pero si bien Farrier señala estos aspectos tan desalentadores de nuestra civilización, él no está dedicado a la labor de escribir una jeremiada. Su foco está, más bien, en las posibilidades de cambio, en nuevas formas en que podríamos interactuar con nuestro planeta asediado y la riqueza de otras formas de vida con las que lo compartimos.

Los desechos estadounidenses han creado una zona muerta en el Golfo de México.

El ingenio de la naturaleza”, señala Farrier, “trata sobre la búsqueda de la plasticidad humana”. A lo largo del libro, él destaca cómo la vida, lejos de estar afincada en la fijeza inflexible de las formas inmutables, responde al cambio y es capaz de desarrollar todo tipo de alternativas para adaptarse mejor a las condiciones en las que se encuentra. En otras palabras, la evolución continúa. El libro comienza presentando a los lectores las golondrinas risqueras californianas, que aman las carreteras. Han desarrollado alas más cortas y redondeadas, una forma más roma que les resulta más adecuada para los giros y despegues rápidos necesarios para sobrevivir en medio del denso y veloz tráfico con el que comparten su hábitat. Un capítulo sobre la domesticación recalca que la vida es mutable, no fija, capaz de ser moldeada según patrones que sirvan a los propósitos humanos. Farrier habla del “potencial latente de ser diferente que reside en cada célula de cada órgano de cada ser vivo”. Su aproximación recuerda la perspicaz observación de Barry Lopez de que “una especie no es tanto algo permanente como un punto en la línea de desarrollo de ese algo a través del tiempo”.

Al ilustrar las maneras en que podríamos cambiar nuestra perspectiva y nuestro comportamiento a medida que avanzamos a lo largo de nuestra propia trayectoria de desarrollo en el tiempo, Farrier lleva a los lectores a lugares que invitan a la reflexión. Destacan tres en particular: el parque infantil Wikado (en Róterdam), donde se ha construido un parque para niños fabricado íntegramente con aspas de aerogeneradores fuera de servicio; el Pianodrome (en Edimburgo), que ofrece un espacio para actuaciones construido con pianos en desuso; y la Biblioteca del Futuro (cerca de Oslo), donde se han plantado árboles que proporcionarán el papel para los libros que se publicarán en 2114, cien años después del inicio del proyecto. Estas iniciativas pueden ayudar a desencadenar lo que Farrier denomina “un cambio fundamental de perspectiva, una transformación mental”. Nos ayudan a replantearnos nuestra actitud hacia los residuos, a recalibrar nuestra percepción del tiempo y a utilizar materiales familiares en contextos novedosos.

La Biblioteca del Futuro (cerca de Oslo): se han plantado árboles que proporcionarán el papel para los libros que se publicarán el año 2114.

Farrier describió su libro anterior, Huellas (2020), como un “intento de descubrir cómo seremos recordados en un futuro lejano”. El ingenio de la naturaleza explora nuestra situación actual y cómo podríamos alcanzar un futuro mejor que el que muchos predicen. Una clave para cambiar las cosas podría residir en que los seres humanos aprendamos a ser agentes de la evolución de otras especies. “Ya es evidente que nuestras ciudades actúan como motores de la evolución: crisoles de plasticidad y especiación”. ¿Podemos aprender a modular nuestro impacto para que sea algo deliberado y responsable, en lugar de meramente accidental, y a menudo mortal?

Si queremos desempeñar un papel creativamente constructivo en el desarrollo del futuro, el “aguzar la imaginación” será un prerrequisito esencial. El ingenio de la naturaleza nos ofrece una piedra de afilar diseñada precisamente para llevar a cabo este afinado tan desesperadamente necesario.

Artículo aparecido en World Literature Today 100-2 (2026). Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia

“El ingenio de la naturaleza”. David Farrier. (Trad. P. Pacheco). Editorial Crítica, Barcelona, 2026, 294 pp.

* Chris Arthur vive en Escocia, pero nació en Irlanda. Ha trabajado y enseñado en las universidades de Edimburgo, St. Andrews y Gales.  Ha publicado varios libros de ensayos. El primero, Irish Nocturnes, lo publicó en 1999; el noveno, What is it Like to be Alive?, en 2024. Sus trabajos han aparecido en American Scholar, Northwest Review y Threepenny Review, entre otras publicaciones.




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