* Por Michail Moatsos
El difunto Sir Anthony Barnes Atkinson, un renombrado académico, presidente de la Comisión sobre la Pobreza Mundial del Banco Mundial, profesor de la cátedra Centennial en la London School of Economics y miembro del Nuffield College de Oxford, nunca completó su obra La medición de la pobreza en todo el mundo. Gracias al trabajo de sus colegas John Micklewright y Andrea Brandolini, y a las concisas contribuciones de François Bourguignon y Nicholas Stern, el libro finalmente se publicó en 2019, dos años después de la muerte de Atkinson. A pesar de estar inconcluso, el libro plantea ideas importantes, aporta valiosas contribuciones y es, a fin de cuentas, indispensable para los estudiosos de la pobreza en todo el mundo y para el lector general interesado.
Este libro es uno de los frutos del trabajo de Atkinson como presidente de la Comisión sobre la Pobreza Mundial del Banco Mundial, y lo escribió tras finalizar el informe de la Comisión. Atkinson redactó este informe en solitario, contando con la colaboración de un amplio grupo de reconocidos académicos —miembros de la Comisión—, así como de grupos con especial interés de todo el mundo. El material que él recopiló era demasiado extenso para ajustarse al mandato (bastante estricto) de la Comisión, y parece que consideró necesario escribir este volumen sin las limitaciones impuestas por el informe.
Lo más importante es que, en este texto claro y atractivo, Atkinson reúne los principales enfoques sobre el tema, basándose en su investigación personal de varias décadas, su profundo manejo de la literatura respectiva y en la lectura de no menos de cien informes sobre pobreza a nivel nacional. Usando este material, él plantea varias preguntas fundamentales sobre por qué las diferentes estadísticas cuentan diferentes historias, cómo se pueden combinar de forma útil y qué aspectos de cómo la pobreza afecta a las personas, las comunidades y los países no se reflejan en los diversos enfoques.
Además, la premisa fundamental del libro es que las estadísticas importan. Atkinson creía firmemente que, aunque existan lagunas en nuestra comprensión de la pobreza global, sabemos lo suficiente para actuar y exigir responsabilidades a los políticos. Este mensaje está presente en varias partes del libro. Para Atkinson, es evidente que, dado que los líderes mundiales se han comprometido con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, que incluyen metas para erradicar la pobreza basadas en el enfoque de 1.9 dólares diarios (hoy, 2.15 dólares diarios) como umbral de pobreza extrema, así como “poner fin a la pobreza en todas sus formas en todo el mundo” (ODS1), los políticos deben rendir cuentas.
En ese sentido, y sorprendentemente para un hombre ampliamente conocido por su carácter afable, este libro nos ofrece quizá la declaración más directa que se puede encontrar en los escritos de Atkinson: “El hecho de que en los últimos años los países ricos no hayan dado prioridad a la reducción de la pobreza es visto como una vergüenza por aquellos que la consideran como una trascendental fuente de preocupación”, y ciertamente sabemos que era una trascendental fuente de preocupación para Atkinson.
En general, el libro está estructurado desde lo global a lo local, y existe una marcada distinción entre la literatura sobre la pobreza global y el enfoque adoptado por Atkinson. De manera comprensible, la literatura general ve las cosas principalmente desde una perspectiva global, ofreciendo una vista desde las alturas de las estadísticas y los desarrollos subyacentes, con algunas excepciones para un análisis más detallado de ciertas regiones o de los países más poblados, como India y China. En cambio, Atkinson quiere conectar lo mundial con lo local y viceversa (“la inversión del telescopio”, en sus palabras), ya que “uno de los principales objetivos de este libro es construir puentes verticales entre las estimaciones mundiales producidas por las agencias internacionales y por los estudios nacionales de la pobreza”.
El libro se divide en tres secciones. La primera comprende los capítulos I a V. Estos introducen al lector a la importancia de las estadísticas de pobreza y sus implicaciones para la economía, abordan la jerga conceptual de la literatura y ofrecen una visión general de los métodos predominantes, destacan el papel fundamental de los datos y analizan las estimaciones de pobreza global, también desde la perspectiva de los ODS. En la segunda sección, que comprende los capítulos VI a IX, Atkinson ofrece un análisis de aspectos específicos de las regiones globales: Asia y el Pacífico; África; América Latina y el Caribe; y, por último, los países ricos. Finalmente, la tercera sección presenta las conclusiones del libro, un epílogo de Bourguignon y Stern sobre aspectos que (según las notas que Atkinson tomó durante la redacción del libro) esperaba tratar, y los sesenta informes nacionales elaborados por el autor, aunque lamentablemente no todos están completos.
Uno de los temas clave en la literatura sobre pobreza global se refiere a la definición de la línea de pobreza apropiada para medir la pobreza a nivel mundial (Capítulo II). Atkinson parece simpatizar con la opinión de Abhijit Banerjee (“Draw the right line”, en Hindustan Times 24.10.2011) de que es necesario superar al menos dos líneas de pobreza: una línea de pobreza ética “para describir la calidad de vida a la que deberíamos aspirar” y una línea de pobreza administrativa, “que nos indique cómo aplicar mejor nuestros limitados recursos”. Sin embargo, Atkinson va más allá, afirmando que su “esperanza es que el libro amplíe la manera como se ve la pobreza, dando lugar a una mayor diversidad de enfoques”. Para Atkinson, no existe un método perfecto, y sugiere que los académicos deben trabajar con una variedad de métodos para llegar a una visión más amplia y profunda.
Atkinson va más allá de la importancia fundamental —aunque obvia— de utilizar un método apropiado, y prioriza el desarrollo de un marco general adecuado para las estadísticas sobre pobreza. Para Atkinson, “el mensaje clave para el lector es que las estimaciones de la pobreza, en todos sus niveles y en todos los enfoques diferentes, son imperfectas, pero son adecuadas para los propósitos”. Deja claro que “uno de mis objetivos es enfatizar la necesidad de romper con el marco convencional para evitar convertirnos en prisioneros de una visión particular del mundo”. En ese sentido, la importancia de las listas de verificación para comprender las estadísticas de pobreza (que se analiza en detalle en los capítulos III y IV) impregna todo el libro. Para Atkinson, es importante saber “cuáles son las interrogantes clave que es necesario plantearse cuando se consultan las estadísticas sobre pobreza”. Por ejemplo, se analizan en profundidad los grupos de población específicos que no aparecen en las estadísticas, ya que a Atkinson le preocupaba saber a quién se estaba midiendo y si las estadísticas aportaban información sobre la desigualdad dentro de los hogares.
A profundizar el análisis desde lo mundial a lo local (capítulo V), Atkinson define cuatro interrogantes clave para ser investigadas. ¿Cómo se corresponden las estadísticas que conforman las cifras de pobreza mundial con las cifras a nivel nacional? ¿Cuál es la relación entre los índices de privación múltiple de pobreza no monetaria y las estadísticas nacionales de pobreza monetaria? ¿Qué nos dicen los estudios nacionales sobre el perfil de los pobres? ¿Cuál es la relación entre la pobreza y la desigualdad de ingresos a nivel nacional? La principal preocupación de Atkinson con respecto a la última pregunta se relaciona con los países que logran un progreso decepcionante en la reducción de la pobreza y, en particular, si «las ganancias del crecimiento han ido a los que están en el medio o a los que están en la cima”.
Lamentablemente, poco de esto se desarrolla en la medida en que Atkinson lo pretendía: los capítulos VI a IX debían incluir secciones interesantes (lo sabemos porque los editores mantuvieron los títulos de dichas secciones para reflejar las intenciones del autor), como “el crecimiento, la desigualdad y la reducción de la pobreza”, “el goteo y la distribución del consumo” y “la lucha contra la pobreza y el cambio climático”, junto con varias subsecciones centradas en países, regiones y subregiones específicas, incluyendo el Sudeste Asiático, todas las regiones de África, India, Francia y Alemania.
Tal vez las secciones más importantes que faltan en el libro son las relacionadas con la interacción entre crecimiento, desigualdad y pobreza, y con el cambio climático. Los editores lo reconocieron claramente y solicitaron a dos académicos de gran prestigio, François Bourguignon y Nicholas Stern, que contribuyeran con breves ensayos sobre estos temas. Es una lástima, sin embargo, que nunca leeremos lo que el propio Atkinson tenía que decir al respecto. Sin embargo, es indudable que nos instaría a “enfrentar la interrogante del grado en el que la mitigación del cambio climático y el alivio de la pobreza son complementarias y el grado en que entran potencialmente en conflicto”. Stern nos informa, de forma tranquilizadora, que, en general, las acciones emprendidas contra estos dos problemas son complementarias.
Sin duda, para los investigadores de la pobreza en todo el mundo, Atkinson abre el camino a una agenda de investigación al proponer un “enfoque integral” que implica la evaluación de todas las posibles fuentes de incertidumbre, desde el concepto hasta las medidas específicas y los datos pertinentes. Atkinson advierte que considerar estos asuntos y las tensiones entre la mejora de los instrumentos estadísticos y la preservación de la comparabilidad a lo largo del tiempo no son “molestias cuya solución se deba dejar sólo a los especialistas”, ya que “afectan a los resultados y a la sensatez de las conclusiones de las políticas”. Con el tiempo sabremos si esta agenda de investigación ha cobrado impulso. El Banco Mundial, por ejemplo, no la tomó.
Artículo aparecido originalmente en “International Review of Social History” 66-2 (2021) Se traduce con autorización de su autor. Traducción: Patricio Tapia
“La medición de la pobreza en todo el mundo”. Anthony B. Atkinson. (Trad. M.A. Zamudio). Editorial FCE, México, 2024, 582 pp.
* Michail Moatsos es profesor en la Universidad de Maastricht. Su principal interés académico es la evolución de la privación material y las desigualdades a escala global, tanto en el siglo XXI como en siglos anteriores. Ha estudiado el papel de los precios para la identificación y la medición de la pobreza, así como los niveles y las tendencias de los salarios reales históricos en el mundo.
