El box set de La voz de los ’80 de Los Prisioneros

El 13 de diciembre de 1984, bajo el sello independiente Fusión, vio la luz el debut del trío chileno Los Prisioneros, La voz de los ’80. El siguiente texto del biógrafo del grupo, Alejandro Tapia, acompaña el boxset que recupera el álbum distribuido por EMI en 1985, el Casete Fusión y demos inéditos.

La voz de los ’80 se construyó a pulso, incluso sin instrumentos propios. No importaba: la música debía imponerse, impactar, hacer mover el esqueleto y no quedar encasillada en ningún estilo, mientras que las letras tenían que ser reflexivas y directas, verdaderos dardos contra el sistema, aunque no ajenas a temáticas más sentimentales. Si se lograba el cruce de temas bailables con letras contestatarias, aquello sería una bomba atómica en ese Chile de los 80. Y así fue.

Jorge, Claudio y Miguel pretendían crear algo original, remover la escena local y, por qué no, que se generara un nuevo movimiento pop-rock. En gran parte eso fue lo que vio Carlos Fonseca cuando a fines de 1983 escuchó unos demos que González grabó en un casete y cuando, poco después, observó al trío en vivo en una escuela en San Miguel. El futuro mánager intuía que eso de «¡Ya viene la fuerza, la voz de los ’80!» sería el comienzo de algo completamente nuevo.

Un año más tarde, el 13 de diciembre de 1984, el primer disco de Los Prisioneros vio la luz, bajo la etiqueta del sello independiente Fusión. Los músicos querían que su álbum debut llevara exclusivamente el nombre de la banda, como habían hecho los grupos que admiraban. Pero Fonseca insistió en que el casete debía, sí o sí, llamarse La voz de los ’80. No se equivocó.

Este álbum fue atrevimiento puro. Y no solo por sus letras rebeldes («Sexo», «No necesitamos banderas» o «Latinoamérica es un pueblo al sur de Estados Unidos»), sino que también por su variedad de géneros: aquí hay twist, ska, reggae, new wave, power pop y hasta elementos electrónicos. El plan de Jorge era que fuese una suerte de álbum de «grandes éxitos» y que sus canciones se hicieran conocidas. El tiempo le dio la razón: temas como «Paramar», «¿Quién mató a Marilyn?», «Nunca quedas mal con nadie» y la propia «La voz de los ’80» se transformaron en himnos populares.

Construir este disco, sin embargo, no fue sencillo. Entre fines de 1983 y comienzos de 1984, González, Narea y Tapia registraron las primeras maquetas en el segundo piso de Fusión (en el Drugstore de Providencia), en una sesión a cargo de César Quezada. Más tarde acudieron al Estudio Coyán, del ingeniero Francisco Straub, para grabar los primeros demos. A esas sesiones el trío llegó con temas que después descartaron, como «Mi profesor se está volviendo loco», «¿Cuánto vale el show», «Para eso está la publicidad» y «Descubre tus poderes», presentadas en el disco Los demos de este volumen.

En mayo del 84, Los Prisioneros volvieron al estudio de Straub, en calle Vichuquén, para grabar el disco que a finales de ese año lanzó Fusión. Las canciones ska y reggae, eso sí, las registraron en el estudio de Alejandro «Caco» Lyon. Esa obra, conocida como el casete Fusión y que despachó mil copias, es el otro disco que completa esta publicación, que por primera vez aparece en CD. La tercera placa es La voz de los ’80 tal como ha sido difundida hasta ahora, es decir, la edición que distribuyó EMI a partir de 1985. Algo se sentía venir.

El boxset de La voz de los 80



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