Sébastien Tellier hizo algunas canciones memorables que conocimos, primero, si mal no recuerdo, como telonero de Air. Luego, sentado en la butaca gracias al tándem Sofia Coppola/Brian Reitzell y su banda sonora para Lost in Translation, donde aparece el pop de sintetizadores de Fantino. Y más adelante en ese monumento llamado La Ritournelle.
La epopeya de siete minutos de Tellier es un tema donde la palabra caleidoscopio resbala como saliva y se levanta como una ciudad nueva. Entonces la melodía se dobla y estira ante nuestros ojos con leves variaciones que van tocando nuestra percepción como una bonita vista al mar. La Ritournelle es una canción pop con visos. Lleva ese riff de piano y un beat único por cortesía del baterista de Fela Kuti, Tony Allen. También una letra de amor desbocado: “Oh nothing’s gonna change my love for you/ I wanna spend my life with you”, canta Tellier ya en el crepúsculo como solo un francés puede hacerlo, “love is to share/ mine is for you”.
“Todos teníamos el sueño infantil de escribir un clásico del pop, y él lo hizo con La Ritournelle”, contó su colega Nicolas Godin, del citado dúo francés Air. Alguna vez Tellier quiso explicar la tesitura de su música cantada en inglés. Le preguntaron por alguna influencia, acaso su inspiración. Miles Davis, respondió.
“A veces, para ofrecer una actuación lo mejor posible frente al público, tocaba dándoles la espalda, mirando hacia la parte trasera del teatro. Hay una cosa que tengo clara como músico: cuando mejor tocas es solo, en tu sala de estar o en tu estudio. En ese momento puedes interpretar los sentimientos que guardas dentro. Así que pienso que Miles actuaba así para dar lo mejor de sí”.
Tellier, que toca de frente pero oculto tras sus lentes de sol y una frondosa y tupida barba, tenía 16 años cuando el capital músico estadounidense murió, por lo que nunca pudo verlo en directo. “Solamente lo he seguido en YouTube. Empecé a comprender a Miles Davis más tarde, a partir de los treinta años. Me planteé que ese tipo tenía algo distinto y, poco a poco, fui viendo más y más conciertos suyos, hasta que lo tuve clarísimo: este tipo era una bomba. También era el músico que mejor se vestía. Iba hecho un pincel, perfecto. Ya sabes, elegancia pura, con una chaqueta de colores vivos y el pelo en plan estrafalario. Un tipo con estilo para derrochar”.
Eso mismo pensaba cuando encontré la sesión que el parisino grabó con piano de cola para la marca Chanel, donde abre con La Ritournelle y empalma con Playground Love, Sunny, La Dolce Vita, Baby One More Time y Look, acompañado de las voces de Vanessa Paradis, Charlotte Casiraghi, Juliette Armanet, Angèle y una banda de riguroso blanco (aunque sin la pegada del viejo Allen).

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