Honestamente, qué risa, Nick

Crítica de El estado de la unión: un matrimonio en diez partes, las punzantes conversaciones de un matrimonio en crisis que dan forma a la última novela de Nick Hornby.

Pasa que cuando se es un paciente semanal, o mejor más esporádico, mensual, uno se pregunta si se encontrará por el pasillo, en el ascensor o en la misma consulta del psicólogo o psiquiatra con su antecesor. Da un pequeño nervio. ¿Indica algo mi semblante? ¿Acaso tiene un cuadro parecido? ¿Tiene un cuadro? ¿Tengo un cuadro? Y si conocemos a esa persona, y sabemos algunos de sus datos vitales. Vamos sumándolos y armando una historia a partir de este punto y hacemos equivalencias y contrastes.

Pero si advertimos algo en él o ella, que nos descoloque, por ejemplo un simple brillo en sus ojos cuando se despide del terapeuta o nos saluda. Uno que anuncia una misteriosa emoción, más bien una emoción que en el contexto es sospechosa (psicótico tal vez, maníaco, o del sutil e injustamente mal visto tipo hipomaníaco), puede pasar que nos demos cuenta de que no tenemos nada que hacer ahí, que estamos sanos y podemos correr bien lejos.

En el último libro del novelista pop Nick Hornby, El estado de la unión: un matrimonio en diez partes, cada semana una pareja en crisis se encuentra en el mismo pub frente a la consulta de su terapeuta. Desde ahí espían y destripan a las parejas que entran o salen. Se proyectan en ellos, con temor de verse retratados cuando estos salen peor de lo que entran. La base de la novela es esta instancia, mientras Louise y Tom, casados hace quince años, esperan la sesión. Hornby da al lector la ventaja de ser un voyeur de lo que la terapeuta nunca sabrá, porque ellos se ponen de acuerdo en qué le dirán y qué no.

La pareja discute de todo, descarnada, honesta, pacífica y tiernamente pero usando el sarcasmo y humor como música de fondo, propio en el estilo ingenioso de este entrañable inglés con el corazón en Norteamérica, autor de best sellers ligeros como Alta fidelidad, Un gran chico y Cómo ser buenos.

Photo by cottonbro studio on Pexels.com

El libro se construye a partir de charlas de diez minutos, en tiempo real, y el resultado le dio a Hornby la agradable sorpresa de lograr un diálogo fluido, una experiencia “orgánica”, donde todo encaja, como cuenta satisfecho en una entrevista en Literary Lab. No obstante, el autor reconoce que el formato lo copió de una serie de televisión. De hecho El estado de la unión fue primero una serie dirigida por Stephen Frears, estrenada en HBO. Aunque si la buscan hoy, no aparece. Hizo el camino inverso de Alta fidelidad, que fue libro en 1995 y guión el 2000, también a cargo de Frears.

Lo que lleva a esta pareja a terapia es que Tom no puede perdonar la infidelidad de Louise: “Te acostaste con otro y aquí estamos”. Pero esa es la versión de Tom, porque ella exige algo más elaborado: “Pero la cosa da un poquito más de sí, ¿no?”, se queja, apuntando a que la crisis había empezado mucho antes, y fue la razón de que dejaran de acostarse, punto de vista que no le conviene a Tom. Aquí entra el lector a dirimir y al igual que la pareja no tiene la menor idea de qué es lo que resultará y es el impulso para seguir leyendo, junto con la agudeza y el ingenio de los diálogos.

Los personajes parecen maquetados, pero es injusto porque al mismo tiempo tenemos la creencia de que son basados en la propia realidad del autor; Tom lleva tiempo escribiendo un libro sobre un músico, es débil, cobarde y algo dejado. Ella es una exitosa gerontóloga que mantiene y hace las cosas de la casa, pero con Tom es pasivo-agresiva y básicamente lo ataca por ser un amargado: “No eres en absoluto una persona que por la mañana se levanta de un salto de la cama, eufórico que supone la alegría de no vivir en Siria. No puedes ser más desgraciado. Jamás has pensado, ni una sola vez, que te va mejor que a los demás”. Aunque él también la menosprecia como cuando se burla de su costumbre de leer thrillers en cama: “Solo intento que amplíes tus horizontes. No pueden quedar tantas escandinavas sin asesinar”.

El trasfondo es que están intentando sortear con humor un momento muy serio de la vida, la crisis de la mediana edad. La disyuntiva es vivir intensamente como si todo se fuera a acabar, como propone Louis, o dejar pasar el tiempo pasivamente, por ejemplo haciendo los crucigramas crípticos de The Guardian, como Tom. “Hemos envejecido de un modo distinto. Yo creo que los cuarenta son como los treinta, salvo que tienes que ir más al gimnasio. Tú crees que tener cuarenta y cuatro es como tener sesenta y cinco, salvo que con hijos más pequeños. ¡No se ha terminado! ¡Nada se ha terminado! ¿Dónde están tus ganas de luchar?”, insiste Louis.

La dinámica de los diálogos es sofista, una pregunta sigue a una pregunta y así hasta agotar la posibilidad, aunque a diferencia de los griegos aquí no solo se busca encontrar una verdad sino quizás algo mucho más complejo: sacar una sonrisa. “Tu cajón de arriba, por cierto, da pena”, dice ella, “¿Qué le pasa?”, responde él. “¿Cuándo fue la última vez que te compraste un par de bóxers?”, le pregunta ella. “No uso bóxers”. “¿O algo de ropa interior?, aclara ella, “Hace un año que no trabajo”, responde él. “Es decir, ¿hace trece meses?”, pregunta Louis, “No me acuerdo”, responde él, “Y sabes que tienes acceso a una cuenta conjunta. Si veo una factura de cincuenta libras de Marks and Spencer, no voy a subirme por las paredes”, le explica ella, “¡Cincuenta libras! ¿Es lo que ahora cuestan los calzoncillos?”… Louis suspira, “No. Me refiero a si compras varios pares”.

No obstante el humor, la breve novela de 145 páginas por instantes resulta bastante triste, y esto se da justamente cuando el lector se sorprende in fraganti identificado en alguna de las pobres circunstancias de los personajes. Cuando estos son atrapados en un loop del que es imposible que salgan; digamos que la gente no cambia a los cuarenta, al contrario, las cosas se ven cuesta arriba. Lo bueno es que como ellos, con uno o dos chistes después, esta repentina amarga sensación pasa, y nos queda una sonrisa y la más sincera estima y verdadera fe en Tom y Louise.

Ficha: El estado de la unión: un matrimmonio en diez partes. Nick Hornby. 2023, Anagrama. 152 páginas. Dónde comprar




Deja un comentario

Descubre más desde Barroquita

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo